Por Olga Morales. Jefe de Calidad y MedioAmbiente Corporación E. Wong
La reciente decisión de China de prohibir el reparto de bolsas plásticas en los comercios es una medida de control que contribuirá a minimizar el uso de los productos plásticos. Asimismo, llevará a un descenso considerable del impacto medioambiental que ha supuesto el uso de este tipo de materiales derivados del petróleo.
El notable incremento en el volumen de residuos plásticos --especialmente en los países industrializados que son los mayores fabricantes y consumidores de estos productos-- viene acortando la vida útil de los rellenos sanitarios y otros de disposición final de residuos, además de contaminar ríos, playas y mares.
Respecto a este tema, en el Perú, la Corporación E. Wong, consciente del enorme impacto ambiental causado por los materiales plásticos, fue la primera en utilizar, en el 2007, bolsas biodegradables en sus supermercados.
Estas bolsas tienen la propiedad de degradarse en menor tiempo que una bolsa de plástico común, mitigando los efectos adversos asociados al plástico, el cual, hasta hace muy poco, era un material virtualmente considerado indestructible.
Las bolsas son 100% biodegradables e inician su proceso en pocos meses, dependiendo de su exposición o contacto con el oxígeno, la luz solar, la humedad y la fricción.
Son fabricadas con un aditivo especial que ocasiona que la bolsa se deshaga en pedazos cada vez más pequeños.
Ello hace posible que microorganismos como hongos o bacterias se alimenten del material de la bolsa, convirtiéndolo en agua, biomasa (humus), sales minerales y gas carbónico como el que exhalamos al respirar.
El propósito de esta iniciativa es contribuir en la concientización de la población sobre la grave contaminación que producimos con nuestras actividades cotidianas.
Con acciones como el uso de bolsas biodegradables es posible adoptar muchas otras medidas, desde las más sencillas hasta las más complejas, para proteger nuestro medio ambiente.