Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook

Así nos ven

EL MERCURIO
DE CHILE

"Los peruanos no quitan trabajo, llenan un vacío"
En una de las paredes interiores de la casa de Malaquías Concha, en la comuna de Ñuñoa (Santiago de Chile), hay un dispensador rojo con tickets numerados, como en el supermercado. Las amas de casa que llegan deben tomar uno, sentarse y aguardar su turno en una pequeña sala con sillones.

En un amplio salón contiguo, cerca de 50 mujeres llevan algún rato sentadas en unas bancas. Son de Lima, pero también de Trujillo, Chiclayo, Tacna, y de otras provincias peruanas. Otro tanto es de Bolivia, Colombia o de algún país centroamericano. Desde un altoparlante, una voz femenina, grave y pausada, hace un llamado: "Hay un trabajo para una chica, puertas afuera. Es una pareja con un niño. Quienes estén interesadas acérquense". Cerca de 15 se ponen de pie. Ingresan a la oficina.

En un ambiente especial y privado, las muchachas conversan individualmente con una de las damas de los tickets. La señora explica qué es lo que requiere para su casa. La muchacha del salón detalla todo lo que sabe hacer. La señora le habla del sueldo y de los beneficios. Negocian. La muchacha acepta. La señora acaba de contratar a una nana.

Antes de partir, la nueva trabajadora se acerca donde una mujer mediana, de cabello corto y blanco. Le toma la mano. Se la aprieta con fuerza y le sonríe. Le brillan los ojos. "Madre, me voy. Deme su bendición", le dice. Ella le hace la señal de la cruz en la frente, le da un pequeño golpe en la espalda y la envía. Es Fresia Martínez, una dominica de la Anunciata que no lleva el hábito que la distingue como tal.

--¿Desde cuándo funciona la casa de acogida para nanas?

Desde el 2002. En lo que va del año hemos colocado a unas 9 mil.

--Puede pensarse que ellas les quitan trabajo a las nanas chilenas.

Los peruanos no quitan trabajo, llenan un vacío. Aportan. Las nanas chilenas muchas veces no quieren trabajar bajo las condiciones de las empleadoras y prefieren otros sistemas. Las peruanas han cubierto ese espacio.

--Tal vez muchas más quieran seguir viniendo.

Sé que la necesidad económica las hace venir, pero yo les recomendaría que no vengan, que lo piensen bien. Es muy duro el desarraigo. Muchas lo sufren acá y no tienen cómo volver.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook