LOS ÁNGELES [El Comercio/Agencias]. Fue una escena sacada de una película de acción. Un hombre se atrincheró durante horas en su casa de Los Ángeles e inició un violento tiroteo con la policía, que terminó con cinco muertos, entre ellos el agresor.
Todo comenzó la noche del miércoles, cuando el sujeto llamó a la policía y le comunicó que había matado a tres miembros de su familia. De inmediato, la unidad de élite de la policía --SWAT-- rodeó la casa ubicada en el barrio de Winnetka, en el valle de San Fernando, donde comenzaron los disparos.
Durante la madrugada, el sospechoso abrió fuego contra dos agentes de la SWAT, que resultaron heridos. Los policías fueron llevados al centro médico Northridge, donde uno de ellos aún lucha por su vida, mientras que el otro, Randal Simmons, de 51 años, falleció.
El portavoz de la policía, Jim McDonnell, explicó en una conferencia de prensa que los oficiales fueron baleados dentro de la vivienda, aunque no se ha podido determinar si las personas que asesinó el sospechoso eran efectivamente miembros de su familia.
Tras el ataque a los dos agentes, la casa fue rodeada por más de 200 policías, según las imágenes de las televisoras locales.
La policía dijo que una mujer que aparentemente se escondía en la vivienda, salió de ella a eso de las 5 de la mañana cuando los agentes lanzaron gases lacrimógenos dentro de la casa. "Cuando eso sucedió, una mujer apareció de repente", explicó Michel Morre, jefe de una unidad de la policía de Los Ángeles.
Diez horas después de atrincherarse, la vivienda se vio envuelta en llamas, aunque se desconoce cómo se originó el incendio. Los bomberos acudieron para apagar el fuego, aunque no entraron en ella.
El acceso a las principales calles colindantes a la casa fue cortado durante varias horas.
El alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa, dijo en una rueda de prensa que visitó a la familia del agente muerto, quien deja a su mujer y dos hijos. "Es una tragedia terrible y nuestros corazones están con todos los miembros de la policía de Los Ángeles", afirmó.
Es la primera vez que un agente de la SWAT muere en la línea de fuego, explicó el jefe policial Jim McDonnell.
La Unidad de Tácticas y Armas Especiales (SWAT, en inglés) fue creada a finales de los años sesenta y se especializa en situaciones peligrosas.
La SWAT maneja anualmente alrededor de 120 incidentes de alto riesgo en Los Ángeles.