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LEONARD COHEN Gira Mundial

El viejo poeta ataca de nuevo

POCOS DÍAS ANTES DE SER INCLUIDO EN EL SALÓN DE LA FAMA DEL ROCK AND ROLL, EL ESCRITOR Y MÚSICO CANADIENSE ANUNCIA SU VUELTA A LOS ESCENARIOS CON UNA PRESENTACIÓN INTERCONTINENTAL Y LA EDICIÓN DE UN NUEVO DISCO

Por Francisco Melgar Wong

Con 73 años encima, el pelo completamente blanco, movimientos imperceptibles y una voz que el tiempo ha vuelto tan áspera como un viejo automóvil bajo el sol del verano, Leonard Cohen, novelista, poeta, cantautor y monje budista, ordenado en el monasterio de Mt. Baldy bajo el nombre de Jikan (El Silencioso), prepara su inminente regreso al mundo de la música.

Si les parece poco probable que el veterano cantautor regrese con éxito a un negocio en el que Paris Hilton vende más discos que Bob Dylan, será mejor que vayan cambiando de idea, pues el bardo no solo ha anunciado una serie de conciertos en Canadá, Estados Unidos y Europa, sino también la reedición de casi todo su catálogo discográfico y la publicación de una nueva colección de canciones que probablemente sirva para recordarles a sordos y a desorientados que Cohen es una de las pocas leyendas vivas de la música popular de los últimos tiempos.

EL PERÍODO CLÁSICO
La extraordinaria carrera musical de Leonard Cohen empieza en 1967 con "Songs of Leonard Cohen", un disco de arreglos minimalistas y oscuras historias de amargura erótica que en su momento contrastó bruscamente con el optimismo hippie y el hedonismo psicodélico.

Contemplar la portada de este primer álbum (una fotografía de Cohen en discreto blanco y negro) puede servirnos para comprender mejor el desconfiado recibimiento que los jóvenes de los años 60 le ofrecieron a esta obra maestra de la desolación y la soledad.

Recién afeitado, con raya al costado y vestido con una camisa blanca, saco negro y una corbata de nudo perfecto, Cohen no pudo haber mostrado una imagen más antagónica a la que los abanderados de la llamada era del acuario buscaban encontrar en sus ídolos.

Sus siguientes discos continúan la línea trazada por "Songs of Leonard Cohen": guitarras acústicas, un estilo vocal que recitaba secamente las letras de las canciones, frases melancólicas, doloridas y rabiosas, todo colocado con elegancia en el marco de ominosas historias de perversidad y traición.

Es probable que en "New Skin for the Old Ceremony" (1974) se encuentre la obra maestra del período clásico de Cohen: "Chelsea Hotel", una canción en la que el cantante recuerda una noche que pasó con Janis Joplin en ese famoso alojamiento neoyorquino.

"Te recuerdo bien en el hotel Chelsea, eras famosa, tu corazón ya era una leyenda", reza Cohen en la letra de ese tema. "Confesaste preferir a los hombres guapos, pero dijiste que por mí harías una excepción. Y después de alzar tus puños por todos aquellos oprimidos por la belleza, dijiste: 'No importa si somos feos, si a cambio obtenemos la música'".

Y qué música. Aquellos realmente interesados en esta etapa de la obra de Cohen no deberían dejar de ver en www.youtube.com la desarmante versión de "Who by Fire" (también incluida en "New Skin for the Old Ceremony") que el músico hace al lado del último gran saxofonista de jazz: Sonny Rollins. Como para doblegar al corazón más duro.

CAMBIO DE LUCES
Después del período clásico de Cohen, se sucedieron varios proyectos mediocres. Todo parecía perdido, pero el músico sorprendió a sus seguidores con una de sus obras mayores.

Editado en 1988, "I'm Your Man" es el primer álbum de Cohen en el que la angustia y el dolor son reemplazados por humor negro e ironía. "Señor, no me gustan tus negocios de la moda ni esas drogas que te mantienen esbelto", dice con tono divertido en la primera canción del álbum, antes de lanzar una siniestra amenaza. "No me gusta lo que le hicieron a mi hermana. Por eso tomaremos Manhattan. Y luego acabaremos con Berlín".

"The Future", editado en 1994, continúa con ese estilo.

Ahora, a los 73 años, vuelve a los escenarios. Muchos aseguran que lucirá viejo al lado de las nuevas estrellas de rock.

Nada más lejos de la verdad. No olviden que Cohen ya lucía viejo en sus momentos de mayor esplendor, y que, gracias a esa envidiable ventaja, ya nunca envejecerá.

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