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Informe CRISIS EN CHAD

El cerco sobre Yamena continúa

El controvertido presidente Idriss Deby, ayudado por Francia, resiste en la capital chadiana el embate de una insurrección liderada por sus antiguos aliados políticos

Por Erik Struyf Palacios. Corresponsal

BRUSELAS. Al cierre de esta edición una tensa calma reinaba en Yamena, la capital de Chad. Mientras los portavoces del gobierno conminaban a emprender el retorno a los miles de chadianos que huyeron de sus hogares el fin de semana pasado, debido a los enfrentamientos producidos en plena ciudad, los rebeldes aseguraban que sus efectivos, apostados a pocos kilómetros de la ciudad, se mantenían casi intactos y esperando refuerzos para lanzar la ofensiva final contra el presidente Idriss Deby.

Las calles de la capital, sobre todo en el barrio que aloja los edificios gubernamentales, lucen en ruinas. Desolación, muros y vidrios reventados, fachadas plagadas de balas y camionetas volcadas quedaron como vestigios de violentos enfrentamientos entre el ejército de Chad y los insurgentes.

El sábado 2 y el domingo 3, unos 1.500 rebeldes montados en unas 300 camionetas consiguieron penetrar el corazón del centro administrativo del gobierno y asediaron por horas el Palacio Rosa, sede de la presidencia. El domingo pasado por la noche, gracias a la intervención de helicópteros y piezas de artillería pesada, los fieles a Deby retomaron el control del centro, los rebeldes retrocedieron a las afueras de la ciudad y se instaló una precaria tregua.

Murieron 160 personas y unas 1.000 fueron heridas en la batalla, según cifras de la Cruz Roja Internacional. Se trata de militares, rebeldes, pero también civiles. La población de Yamena, aterrada en medio del fuego cruzado, huyó en masa al interior del país o al vecino Camerún. Las organizaciones humanitarias calculan en unos 30.000 los chadianos que abandonaron sus escasas pertenencias y dejaron sus casas para ponerse a salvo de un nuevo ataque.

Una vez más un país africano se apoderó de los titulares en el mundo entero. Una vez más la comunidad internacional observó absorta cómo una nación se despeñaba hacia el caos y una vez más los analistas se esforzaron por desentrañar las causas de un conflicto complejo que protagonizan un gobierno, una coalición de rebeldes (ex aliados del presidente en funciones), un país vecino (Sudán, también inmerso en una guerra interna en Darfur) y una antigua metrópoli (Francia).

LAS CLAVES DE LA GUERRA
"Chad es quizá el Estado más fallido de África", sentencia Hans Hoebeke, experto del Instituto Real de Relaciones Internacionales de Bruselas. "Está tan mal estructurado y cohesionado que se podría decir que existe solo gracias a las fronteras con los países vecinos: Libia, Sudán, Nigeria, Camerún y República Centroafricana".

Desde que se independizara de Francia en 1960, este país del tamaño del Perú, pero con apenas 10 millones de habitantes, ha sido dirigido por una sucesión de dictadores que se han depuesto unos a otros por la fuerza de las armas o merced a artimañas electorales.

El presidente actual, Idriss Deby, piloto militar formado en Francia, llegó al poder en 1990 tras derrocar a Hissene Habré, con el apoyo de su etnia, los zaghawa, y de París. Quienes intentan derrocarlo son tres grupos rebeldes comandados por antiguos socios del presidente coligados con el único fin de perpetrar el golpe de Estado.

"Lo que no le perdonan a Deby es el hecho de haberlos marginado en la distribución de los beneficios del poder", considera Marielle Debos, especialista del Centro de Estudios e Investigaciones Internacionales (CERI) de París.

El pastel por repartir se volvió especialmente apetitoso a partir del 2003, cuando la puesta en producción de los campos petroleros de Doba (sur del país) permitió a Chad, antes una de las naciones más pobres de la región, ingresar al selecto club de productores africanos del oro negro.

Gracias al alza del precio del petróleo, solo en el 2007, el Gobierno de Yamena se habría adjudicado entre 1.000 y 1.500 millones de dólares en divisas, que no chorrearon hasta el ciudadano común y corriente ni a los grupos alzados en armas.

"El régimen de Deby es detestado porque es tremendamente corrupto", sostiene Hoebeke. Por su parte, Debos identifica dos hechos que explicarían la impopularidad del mandatario: Se tardó demasiado en intervenir en la guerra interna de Sudán (en la provincia de Darfur), en auxilio de los rebeldes zaghawa (que lo ayudaron en 1990). Además, traicionó el ideal democrático de la población "al modificar la Constitución para perpetuarse en el poder".

EL PAPEL DE FRANCIA
No obstante, Idriss Deby es amigo de Francia y cuenta con el apoyo de Nicolas Sarkozy. El lunes 4, por presión del Elíseo, el Consejo de Seguridad de la ONU emitió una declaración no vinculante en la que condenó los ataques de los grupos rebeldes contra el Gobierno de Chad y llamó a sus miembros a apoyar al régimen asediado en Yamena.

Una vez obtenido el visto bueno de la comunidad internacional, Sarkozy fue rotundo: "Si Francia tiene que cumplir con su tarea (en Chad), lo hará. Ahora existe una decisión jurídica del Consejo de Seguridad tomada por unanimidad y si Chad fuera víctima de una agresión, Francia contaría --en condicional-- con los medios para oponerse a esta acción contraria a las reglas de derecho internacional".

Durante el fin de semana, antes de la declaración de la ONU, cuando Deby estuvo a punto de ser vencido, todo lo que Francia hizo fue ofrecerle un helicóptero (que no aceptó) para salvarlo del ataque de los rebeldes. El contingente militar francés, formado por unos 1.400 soldados, estacionado en Chad como parte de la operación Epervier (acordada desde 1976 para garantizar la soberanía del país y frenar una posible amenaza libia), está autorizado a brindar apoyo logístico e información al Gobierno de Yamena, pero debe abstenerse de intervenir en asuntos internos de un país soberano.

Sin embargo, Jacques Chirac no tuvo empacho en utilizar los aviones Mirage de las bases militares francesas en Chad en abril del 2006 para ayudar a repeler una gran ofensiva rebelde contra el gobierno de Deby. ¿Qué sucedió esta vez? Le preguntamos a Hoebeke: "Sin duda el Elíseo no quiso comprometer la neutralidad de las tropas europeas, principalmente integradas por soldados franceses, que en breve ingresarán a Chad para instalarse en la zona fronteriza con Sudán, con el fin de proteger a la población que huye de la cruenta guerra de Darfur".

Los socios europeos de Francia han dudado seriamente en comprometerse a apoyar el contingente militar (Eufor) de 3.900 hombres (2.100 de los cuales son franceses) que partirá a Chad, por temor a verse implicados en la activa política exterior del Elíseo en sus antiguas colonias africanas. "Chad es estratégicamente importante para París. Allí tiene instaladas bases que constituyen una excelente plataforma militar en el centro de África", señala Hoebeke.

Tanto él como Debos consideran que los intereses franceses en este país no son de orden económico. "Los consorcios petroleros activos en Doba son estadounidenses y malasios", subraya la estudiosa.

¿Por qué entonces Francia respalda a un gobernante detestado que lleva 17 años en el poder y que se hizo de un tercer mandato fraudulento en el 2006? "Simplemente porque es Deby o es el caos total", sentencia la analista.

SEPA MÁS
4
Eufor (fuerza militar bajo el mando del Consejo de la Unión Europea) cuenta desde setiembre del 2007 con el mandato de la ONU para intervenir en la frontera de Chad con Sudán.
4Jartum y Yamena se acusan mutuamente de apoyar a los grupos rebeldes activos en sus respectivos países.
4Tras confirmarse el apoyo de París a Yamena, Idriss Deby aseguró que podría indultar a los seis ciudadanos galos de la organización Arca de Zoé acusados de haber intentado traficar con niños chadianos supuestamente huérfanos.

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