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PERFIL. Edmundo Ríos

El color lo es todo

EL ARTISTA SE REFUGIA EN SU CASA Y TRABAJA EN SILENCIO SU COLORIDA OBRA CONTRASTA CON SUS MELANCÓLICOS PAISAJES Y PERSONAJES

Por Alberto Revoredo

Su casa es distinta a todas las que hay por esa zona. No solo tiene un columpio, sino que además él lo usa seguido. Enciende un cigarro para atraer a los recuerdos, mientras una pequeña juega en el gran jardín, como si se hubiese escapado de alguno de sus cuadros, aprovechando que él, distraído, me habla de su trabajo.

Cuenta que los colores se le metieron por las venas cuando trabajaba en la fábrica de témperas que tenía su hermano. Era el año 78, y él era el encargado de realizar el control de calidad de las tonalidades. Al poco tiempo ingresó a estudiar a Bellas Artes, donde se interesó por el expresionismo.

Recuerda que hizo un estudio de color en Barranco: "Pintaba y trataba de imitar a Van Gogh en su forma de alucinar el color. Veía un árbol no como verde o marrón, sino que intentaba ver todos los efectos del color. 'Aurolerar', le llamaba Van Gogh. Buscaba levantar el color como con una especie de base psicodélica, de arco iris. Llegar desde el amarillo más bajo hasta el azul, sin utilizar nunca negro ni marrón", explica el artista Edmundo Ríos.

Muchos de aquellos trabajos capturaron el interés de Ivonne Briceño, y fue así como llegó su primera individual. Han pasado casi 22 años desde entonces. Y a pesar de que tienen cuadros suyos en Fórum, y que expuso en otros lugares, como la galería Trapecio; Ríos dice que se quedó un poco decepcionado de las galerías. Por ello optó por encerrarse en su casa de La Molina y volverse un pintor escondido, que desde su columpio reflexiona sin presiones.

En su obra, los colores resaltan entre gamas, son fuertes pero no arbitrarios y hay un intencionado juego de complementarios. Su influencia neoimpresionista nos remite a pintores como Alberto Marquet o Maurice de Vlaminck. "Me gusta utilizar una base acrílica y terminar con óleo. Me desespera esperar a que el óleo se seque. Soy muy rápido trabajando", señala Ríos.

Desde el año 96, el artista comparte sus habilidades esporádicamente con algunos discípulos. "Yo doy clases de pintura para poder pintar. Lamentablemente la gente ahora solo quiere aprender a pintar para poner un cuadro en su casa, no quiere pintar para ser pintor, y por eso me es difícil conseguir alumnos verdaderos", agrega. Hace tres años que presentó sus últimos trabajos en el Centro Cultural de la Católica, y por estos días no descarta una próxima muestra, en la que le gustaría incursionar con elementos escultóricos e instalación.

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