Por José Antonio La Rosa. Ingeniero*
¿Alguna vez ha escuchado la frase: "Si mil vidas tuviera, mil veces me volvería a casar con la misma mujer"? Es muy probable que no. Sin embargo, existen personas que conocen la felicidad y el éxito y que no solo lo dicen, sino que lo sienten.
Hay una relación directa entre la armonía de pareja y la productividad de un ejecutivo(a) en su trabajo. Los presidentes de directorio y gerentes generales más exitosos, generalmente, reconocen que más del 50% de su éxito lo deben a su pareja. Al lado de todo gran hombre hay una mujer genio. Al lado de una gran mujer hay un hombre genio.
Nuestras estadísticas señalan que siete de cada diez ejecutivos consideran que la principal piedra en el zapato no es un problema laboral, sino uno con su pareja. Cuando un ejecutivo ve a su cónyuge feliz, se carga de energía y se siente listo para conquistar el mundo. Cuando hay problemas en casa, la productividad del ejecutivo cae de ocho horas efectivas diarias a dos o tres. Vemos claramente que tener una relación de pareja feliz es vital para el éxito y la felicidad, y pocos parecen saber cómo construirla.
Quien tiene una pareja sabia es afortunado porque es dos veces sabio. La pregunta es: ¿Cómo puedo llevarme mejor con mi pareja? ¿Cómo lograr que me dé todo para triunfar? ¿Cómo transformar mi relación y llevarla a un estado de plenitud y éxtasis? La respuesta está en aplicar tres principios simples y de alto impacto:
Comunicación. Es el recurso principal para mantener la armonía y resolver cualquier diferencia. Escuche a su pareja con empatía y máxima atención, comuníquese con ella. Aquí el secreto: "Aquello que le ocurre a tu pareja, te ocurre a ti". Empiece por escribir en un papel las cinco cosas que más le gustan de su pareja, luego las cinco que menos le gustan. Invítela a hacer lo mismo y compartan los papeles. Se iniciará una conversación fascinante.
Tolerancia. Todos somos únicos y diferentes y la clave está en aprovechar esas diferencias para enriquecer nuestra relación. Si siempre pensáramos igual que nuestra pareja, no habría chispa. Dado que en toda relación humana habrá faltas y errores naturales, aplicar el poder del perdón es vital. Errar es humano y perdonar, divino. Perdone como le gustaría que le perdonaran.
La ley del dar. Este principio de sabiduría nos explica cómo funciona el universo y, por tanto, las personas como parte de él. Si queremos que nuestra pareja nos haga sentir importante y querido, empecemos nosotros por hacerla sentir importante y querida. Piense en los detalles que más le gustan: ¿Cuál es su perfume favorito? ¿Su postre? Dé sin esperar nada a cambio y verá ocurrir magia en su vida. Algunas personas dicen: "Para qué voy a tratarlo bonito, que él me trate bonito primero". Así nadie empieza porque ambos esperan. Usted tome la iniciativa. Comprobará el funcionamiento del universo y creará mucha felicidad.
Su pareja es su pedestal o su sepultura, escójala con sabiduría. Hágala feliz y ella se encargará del resto. El Día de San Valentín es ideal para iniciar la transformación de su relación de pareja. Cosechará felicidad en cantidades navegables.
(*) Director General de la Organización Supera.