El Perú-España de la Copa Davis disputado el último fin de semana no solo terminó con una derrota en el aspecto deportivo, sino con un forado económico que ha hecho pensar nuevamente en la necesidad urgente de dotar al tenis --y también a otras federaciones-- de una infraestructura propia que pueda convertirse en la casa de la Copa Davis. Además, el escenario serviría para albergar los distintos torneos internacionales que se disputan en el país.
El presidente de la Federación Peruana de Tenis, Edmundo Jaramillo, no quiso tocar el tema abiertamente, aunque sí reconoció que dicha entidad había realizado una fuerte inversión en el debut peruano en el Grupo Mundial de la Copa Davis, la instancia en la que se encuentran las 16 mejores selecciones del mundo.
Sin embargo, Deporte Total tuvo acceso a algunos de los gastos hechos por la federación para este compromiso, por ejemplo, los más de 15 mil dólares que debió desembolsar por arrendar el espacio del Jockey Club, ocho mil más para dejar la cancha principal en óptimas condiciones. Las dos canchas alternas costaron, cada una, seis mil dólares y se pagaron casi 35 mil dólares por la iluminación de los tres días.
Si a eso se le suman los gastos propios de instalación de los toldos, las barreras de seguridad y el pago de los servicios (jueces, líneas, recogebolas, etc.), el monto supera los 110 mil dólares.
Casa propia, por favor
Jaramillo no quiso comentar esas cifras, aunque sí señaló que "el esfuerzo hecho por la federación ha sido grande. Eso sí puedo decirles. Y lo que nos da pena es que hubiera sido ideal que el Perú pueda tener un escenario propio, uno que permita invertir pensando en que es un beneficio que podrá revertirse en pro del tenis nacional".
Si bien el tenis cuenta con un complejo de canchas en el Campo de Marte, estas superficies son empleadas solo para la preparación de las diferentes categorías y no para los campeonatos oficiales.
Perú albergó el año pasado tres torneos Futuros y un Challenger, además de los partidos de Copa Davis.
El tenis, así como el karate y el básquet, son algunos de los deportes peruanos que no cuentan con un escenario propio.