UNIÓN EUROPEA
Por Erik Struyf Palacios. Corresponsal
BRUSELAS. La Comisión Europea propuso ayer la creación de un registro electrónico de entradas y salidas de viajeros, así como un sistema de autorización previa de viaje para proteger sus fronteras de la inmigración ilegal y combatir de modo más eficaz el terrorismo y el crimen organizado.
El nuevo registro electrónico incluirá datos biométricos (huellas digitales, forma y color del iris, fotografía digitalizada) de cada extranjero que ingrese al espacio sin fronteras Schengen (24 países de la UE más Noruega e Islandia) y recabará información sobre el lugar, la fecha de entrada y la duración autorizada de la estadía.
El comisario de Justicia y Libertad, Franco Frattini, quien presentó las nuevas medidas, sostuvo que estas marcan son un camino completamente nuevo para controlar las fronteras, tanto en los puestos de control de inmigración como a lo largo de la frontera, haciendo uso de la tecnología más avanzada para alcanzar el nivel más alto de seguridad.
Frattini consideró que con el nuevo registro se frenará la principal vía de inmigración irregular a la UE que, según dijo, no es la llegada de pequeñas embarcaciones a Canarias (España), sino el hecho de que un gran número de extranjeros se quedan más tiempo de lo que autoriza su visado y destruyen sus papeles para no poder ser repatriados. El nuevo registro transmitirá automáticamente alertas a todos los países Schengen una vez que un extranjero haya rebasado su límite de estancia.
La iniciativa prevé asimismo la introducción de autorizaciones de viajes para los pasajeros no comunitarios, que deberán completar un formulario a través de Internet horas antes de viajar para saber si pueden ingresar al espacio Schengen.
Las propuestas deberán ser aprobadas por los 27 estados miembros de la UE y por el Parlamento Europeo, por lo que su entrada en vigor podría tardar unos cinco años.
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Movimientos
Cada año se producen aproximadamente 300 millones de entradas o salidas en las fronteras de la UE. Unos 160 millones corresponden a ciudadanos de la UE, 60 millones a extranjeros que no necesitan visado y 80 millones que sí lo requieren.