Hoy se cumplen seis meses del terrible terremoto que azotó Pisco y otras zonas del sur chico. Todavía tenemos frescos los recuerdos de los duros momentos que nos tocó vivir durante el sismo y las horas posteriores en las que sufrimos la imposibilidad de comunicarnos con nuestros seres queridos, mientras poco a poco se revelaba ante nuestros ojos la magnitud de la catástrofe.
Luego vino la constatación de la debilidad de nuestro sistema de defensa civil, la nula preparación de las autoridades de todo nivel para enfrentar el desastre y, junto a una solidaridad de los peruanos que rebasó todo cálculo, el esfuerzo de ciudadanos y empresarios por recuperar lo perdido.
No han faltado casos de corrupción, tampoco intentos para aprovecharse de la situación. Sin embargo, en líneas generales, todos juegan el partido por la recuperación, en el que lamentablemente la línea más floja ha resultado ser la del Estado. Los peruanos no debemos olvidarnos de estas zonas: siguen en emergencia.
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