Por Elizabeth Salazar Vega
El color rojo y el olor a pétalos húmedos es característico de los 14 de febrero. Aunque la noche acogió los festejos estelares de ayer, desde el mediodía el sol ya abrasaba a esposos, novios o enamorados que recorrían las tiendas en busca de arreglos florales, peluches o chocolates, regalos que aparecen en el imaginario colectivo como la mejor forma de materializar la palabra 'amor'.
El sol no impidió que jóvenes parejas llegaran desde temprano a los parques de Miraflores y Barranco, abriéndose camino entre vendedores y fotógrafos al paso. Ese movimiento limeño, con fines comerciales o de recreo, pasó la factura al tráfico vehicular que en las principales avenidas lució sencillamente caótico.
Pero cada quien tuvo su modo de homenajear a San Valentín. Para Rossie Hessel, una ciudadana alemana que frecuenta Lima, el día fue propicio para recorrer el Parque Kennedy y comprar ocho globos: uno para cada amigo peruano que la acogió como en casa. Claudio Porras dedicó la fecha a recordar en el cementerio El Ángel al ser que más amó.
Esta fecha también fue elegida por unas 1.670 parejas de Barranco, Breña, Callao y Ventanilla para darse el sí en sendas ceremonias masivas, mientras que en Jesús María se organizó una cadena humana de besos. Por la noche, aquellos que no temen enfrentarse a la muchedumbre terminaron de copar las plazas, parques y zonas comerciales de Lima, pero sobre todo, restaurantes, discotecas y hoteles. Parejas o grupos de amigos abarrotaron las calles para celebrar los lazos que los unen.