La persistente lluvia que se precipitó durante gran parte de la tarde de ayer en las ciudades de Ica y Pisco no solo volvió a sorprender al gran número de familias damnificadas que vive en carpas y viviendas acondicionadas con esteras sino que puso en evidencia, nuevamente, el preocupante estado de abandono en que se encuentran estos pobladores a seis meses de ocurrido el terremoto que sacudió estas localidades.
El chubasco, sin embargo, no amilanó a los deudos de los más de 590 fallecidos por el sismo, quienes acudieron a los distintos cementerios. Tampoco, a un nutrido grupo de damnificados de Ica que se reunió fuera del coliseo municipal para exigir a las autoridades que inicien, cuanto antes, la entrega de los certificados de damnificados a fin de que puedan acceder a los programas de ayuda del Gobierno.
Tras llegar a Pisco, el ministro de Vivienda, Carlos Cornejo, confirmó al respecto que a la fecha solo se han entregado 2 .600 títulos de propiedad y cerca de 2.000 bonos de reconstrucción.
A su turno, el arquitecto Jorge Ruiz de Somocurcio, asesor de la Asociación de Municipalidades de los Pueblos Afectados por el Terremoto (Amupat), demandó un cambio urgente del modelo de reconstrucción aplicado por el Gobierno.
"A seis meses del terremoto, las 70 mil familias damnificadas, las 35 mil viviendas afectadas y otras 30 mil dañadas siguen en la misma situación", fustigó.
EL DATO
Otro obstáculo
El ministro Cornejo reconoció que hay una serie de problemas para iniciar la reconstrucción ya que siete de cada diez predios existentes en las ciudades afectadas no cuentan con su respectivo saneamiento físico-legal.
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Reportajes desde Pisco a seis meses del terremoto en:
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