Por David Rivera del Águila. Editor de Mi Negocio
Tengo un par de amigos que decidieron dedicarse a la pintura. Uno renunció a su profesión para irse a estudiar fuera, y de regreso al Perú encontró un trabajo que le da el tiempo para, además, dedicarse a su afición. El otro se la jugó desde el inicio. Hace no mucho, ambos me comentaban que las posibilidades de exponer sus trabajos en Lima son superlimitadas. Uno ya lo consiguió en una galería y otro en una municipalidad, pero siguen opinando lo mismo. Algunos dicen que lo que pasa es que hay una argolla, o tal vez sea que simplemente los canales o el mercado del arte en el Perú estén poco desarrollados. Lo más probable es que haya de ambos.
Felizmente, como en otros rubros donde han aparecido emprendedores dispuestos a romper las barreras mentales y reales existentes, en el mercado del arte también hay quienes han logrado darle una nueva visión de negocios a su pasión, y están abriendo nuevos canales de distribución y creando nuevas maneras de poner el arte en exposición. Sin embargo, en este rubro los emprendedores aún son pocos. Así es que si las historias que le contamos hoy lo animan, no lo dude más, súmese a ellos.