SOLUCIONES Poco eficaces
LA DESESPERACIÓN POR CALMAR LOS PADECIMIENTOS EN LA ESPALDA HACE A VECES TOMAR DECISIONES INÚTILES O EQUIVOCADAS
"¿Amor, me haces unos masajitos?". Dicha por la pareja, esta frase puede ser la más esperada. La posibilidad de una noche apasionada está latente. Sin embargo, cuando lo que motiva esta frase es el dolor de espalda, tiene un significado totalmente contrario.
¿Son los masajes realmente útiles? Según el doctor José Castillo, traumatólogo de la clínica Ricardo Palma, "los masajes empíricos son efectivos siempre y cuando la causa del dolor sea un mal movimiento o haber levantado un peso muy grande. Los masajes producen calor, lo que genera analgesia y sensación de bienestar. En el caso contrario, es decir, si el dolor es producido por un golpe, lo mejor es bajar la temperatura con hielo".
Quienes sufren dolores de espalda crónicos cuentan con muchos otros métodos para calmar su sufrimiento, por ejemplo, que alguien camine en la espalda del adolorido. "Este era un método muy popular en el siglo XVI, cuando se tenían muy pocos conocimientos sobre los posibles peligros de hacer esto. Esto es totalmente contraproducente. Hay personas que sufren de osteoporosis o de debilitamiento de las vértebras y si hacen esto, pueden sufrir fracturas irreversibles", asegura Castillo.
Un tercer método conocido e improvisado es sacarse 'conejos' de las vértebras. Está comprobado que hacerlo es totalmente intrascendente. Estos movimientos rompen el espasmo y pueden producir un alivio momentáneo.
"Si el dolor en la espalda se hace permanente, es vital que el paciente se haga un chequeo médico. Detrás de esos dolores puede haber tumores en la columna, fisuras en las vértebras o un desgaste peligroso de un disco, que pueden agravarse con el tiempo y con la actividad normal diaria", advierte el doctor Castillo.
Existen tratamientos verdaderamente eficaces para combatir el origen de estos dolores, como los relajantes musculares y los antiinflamatorios que deben ser acompañados por fisioterapia y la corrección de los malos hábitos posturales. Sin embargo, según el neurólogo Armando Calvo, si el dolor persiste existe una última oportunidad: la cirugía. "Sin embargo, esta debe practicarse únicamente cuando hay un compromiso neurológico que no cede con la terapia médica", precisa.