Por: Francisco Miró Quesada Rada |
No es la famosa novela y la buena película que se inspiró en ella, sino las denominadas cumbres que este año se realizarán en el Perú: Europa-América Latina y el Caribe, y el APEC.
Es usual que cuando se realizan este tipo de megaeventos, a los que podemos denominar cumbres oficiales, inmediatamente se convoquen a otras cumbres de signo diferente. Se les llama alternativas y congrega a personas e instituciones que cuestionan las cumbres oficiales, no solo por el temario sino por la presencia de ciertos jefes de Estado que representan en el ámbito mundial ideas neoliberales. En realidad, una cumbre oficial, debido a la gran cantidad de naciones que están en ella representadas, en el fondo son plurales porque no todos los jefes de Estado expresan las mismas tendencias político-ideológicas.
Cuando en el 2006 se realizó, en Viena, la Cumbre Europa América Latina y el Caribe, en la que estuve presente, tuve la oportunidad de ver una alternativa encabezada por Hugo Chávez y seguida por Evo Morales. Me pareció totalmente incoherente la conducta de ambos presidentes, porque por un lado estuvieron presentes en la cumbre oficial en su calidad de jefes de Estado y luego se pasaban a la otra cumbre con los manifestantes opositores. Incoherencia total, porque no se puede estar a la vez con una y con la otra. O estoy a favor o estoy en contra. En esa cumbre austríaca una bella argentina se paseó en bikini delante de todos los mandatarios que posaban para la foto oficial blandiendo un letrero que contenía términos contrarios a la realización del evento. Causó todo un revuelo.
En consecuencia, estas cumbres alternativas se realizan para oponerse a las oficiales. ¿Pero se opondrán en Lima a los temas que se van a tratar?: Lucha contra la pobreza y políticas de medio ambiente.
El problema está en saber en qué consistirán esas políticas y qué medidas se tomarán, las que deben satisfacer también a los países que, como el nuestro, tienen serios problemas de medio ambiente y lucha contra la pobreza. Estas políticas deben ser equitativas y no solo responder a los intereses de los países del norte desarrollado, sino a los intereses del sur en vías de desarrollo.
La cumbre alternativa que se prepara en nuestro país es la secuencia de otras con igual signo realizadas en Milán, Río de Janeiro, Davos, Seattle y Buenos Aires. Contienen una agenda social y política, sin descartar el tema económico; se expresan en términos ideológicos distintos, cuestionadores del neoliberalismo e incluso de la misma globalización.
Están ahí como expresión de otras tendencias y opciones derivadas de los desajustes del modelo económico que se aplica en el mundo, ellas han surgido para cuestionar el orden imperante.
Para unos es, entonces, una respuesta, pero para otros es solo producto del interés de ciertos grupos políticos. Más allá del debate, es democrático que se realicen las cumbres alternativas, porque la democracia no solo significa consenso, sino disenso y es deliberativa. Lo importante, en este caso, consiste en saber cuáles serán los resultados y aportes de las cumbres alternativas, que a la fecha solo han servido como un medio de protesta.