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EL VOTO HISPANO EN LAS PRIMARIAS ESTADOUNIDENSES

Cuesta arriba

Por Sergio Muñoz Bata. Periodista

Si los números no mienten, a estas alturas de la competencia electoral en Estados Unidos, todavía no se sabe quién será el o la candidata de los demócratas.

Tampoco se puede afirmar, en sentido estricto, que John McCain ya tiene ganada la candidatura republicana pues si bien es cierto que McCain le lleva una ventaja impresionante a su rival Mike Huckabee, el senador por Arizona todavía no completa los 1.191 votos que necesitaría para amarrar su nominación en la convención republicana de setiembre en Minneapolis y Saint Paul, Minnesota.

Los números, sin embargo, solo cuentan una parte de la historia porque las estadísticas no miden el inusitado ímpetu de la campaña de Barack Obama. Hoy, el horizonte político de Clinton se ve sumamente complicado y no solo por los atributos del contrincante, o por el alto índice de desaprobación que su candidatura provoca en los electores (se habla de un rechazo inicial del 47% de los posibles votantes), sino por la manera un tanto errática en la que ha conducido su campaña cambiando su mensaje hasta perder el foco.

A pesar de las adversas circunstancias actuales, sería un grave error dar por descontada la candidatura de una mujer reconocida por su fortaleza. Hillary ha redoblado sus esfuerzos para multiplicar el apoyo de los grupos que han sido los pilares de sus triunfos: las mujeres, los obreros, los adultos mayores y los hispanos en cuatro estados clave entre el 19 de febrero y el 22 de abril. Puerto Rico, que vota el 7 de junio, podría añadirle la cereza al pastel.

En Wisconsin, Ohio y Pensilvania Hillary lleva ventaja porque la mayoría de los votantes son de la clase obrera y el voto afroamericano es reducido. En Texas su ventaja puede ser el voto hispano, que hasta el momento le ha sido extraordinariamente fiel.

Nueva York, Clinton (C) 73%, Obama (O) 26%. Nuevo México, (C) 56%, (O) 36%. Nueva Jersey, (C) 68% (O) 30%. Massachusetts (C) 56%, (O) 36% California (C) 69%, (O) 29%. Arizona (C) 55%, (O) 41%. Las únicas dos excepciones se dieron en: Illinois (C) 49%, (O) 50%. Connecticut (C) 43%, (O) 53%.

Lo pasado, sin embargo, no necesariamente presagia el futuro. Para las primarias en Texas y Puerto Rico habría que considerar la diferencia que se ha dado entre el voto de los latinos inmigrantes y los nacidos en territorio americano. En California, el 81% de los inmigrantes votó por Hillary, mientras que solo el 56% de los americanos de origen hispano le dieron su voto.

Otro factor que le añade un carácter especial a esta elección es que, a pesar de que el 57% de los hispanos registrados para votar o están afiliados al partido demócrata o se identifican más con este y solo el 23% con los republicanos, dada su reconocida trayectoria a favor de los inmigrantes, un candidato como McCain podría resultar atractivo para un gran número de votantes hispanos.

No olvidemos que en el 2006, la brecha partidaria era mucho menor y que en el 2004, el presidente George W. Bush ganó en cuatro estados donde hay una población latina considerable: Nuevo México, Florida, Nevada y Colorado.

El dilema, en todo caso, sería para McCain, quien tendría que optar por buscar el voto de la derecha más xenófoba de su partido que lo detesta por su pasado pro inmigrante o por conquistar una parte reducida del voto hispano.

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