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Punto de vista

Impuestos en dólares

Por Eduardo Morón. Economista*

Dentro de unas semanas a todos los contribuyentes se nos amargará el día porque tocará el pago del impuesto a la renta, mejor dicho, la regularización de dicho impuesto. Como siempre, la Sunat nos obligará a pagar nuestros impuestos en soles. A la Sunat no le interesa si parte de nuestros ingresos fue en soles y otra en dólares. En teoría monetaria, a eso se le llama restricción legal. El uso de este tipo de restricciones legales le otorga una característica adicional a la moneda nacional que el resto de activos financieros deben suplir con alguna otra característica. Es decir, darle la exclusividad en el pago de impuestos a los soles le otorga una mucho mayor liquidez a los soles frente a cualquier otra alternativa. De esta manera, hago más interesante tener soles que --por ejemplo-- dólares. Por lo tanto, estoy menos dispuesto a mantener dólares, pues si bien sirven para muchas transacciones, para esta, en particular, no sirven.

Es por esta razón que los exportadores (quienes se deben haber acabado todo el stock de papel higiénico durante los últimos meses en que el tipo de cambio se ha apreciado con persistencia) han sugerido como una tabla de salvación que la Sunat y el MEF den su brazo a torcer y fortalezcan el dólar a través de levantar esta restricción legal que hoy fortalece a un nuevo sol que no necesita tanta ayuda para lucir fuerte (léase apreciado).

Hasta ahí uno estaría tentado a decir: "¡Excelente! Asunto resuelto". Pero, veamos por qué no es así. Ese análisis peca de ingenuo porque no estamos considerando qué es lo que está pasando con el resto de agentes que participan en el mercado cambiario. Hoy, lo que está pasando en la práctica es que un conjunto de exportadores que reciben dólares se ve obligado a no demandarlos, es decir, venderlos para comprar soles para pagar impuestos. No se puede decir qué es lo que va a pasar con el precio de un activo determinado viendo solo un lado del mercado cambiario. La forma como al final se determina el precio es sumando todas las demandas y todas las ofertas. Una vez que se sepa qué es lo que pasa en términos netos, uno podrá saber qué es lo que sucederá con el precio.

Pongamos un ejemplo sencillo a propósito del paro agrario de estos días. Si entran menos camiones con limones al mercado mayorista, lo más probable es que la demanda será mucho mayor que la oferta y por lo tanto el precio del limón se irá por las nubes. ¿Está bien el análisis? La respuesta es: no necesariamente. Hay un elemento que no se está considerando. Puede ser que haya un ofertante de limones que no está siendo incluido en el análisis. Por ejemplo, qué pasa si la ausencia de camiones que vienen complicados por problemas en la Panamericana Norte se resuelve con la importación de limones desde Ecuador. En ese caso, el precio del limón no tendría razón de ser distinto con o sin paro.

Si lo que quiero es deshacerme de una papa caliente (el dólar barato) y que el que pague las consecuencias sea el Estado al mantener la papa caliente en sus manos, entonces estoy hablando pura y sencillamente de un subsidio. Resulta curioso que el causante de que la papa esté caliente sea el boom del propio sector exportador y no el Estado, pero eso es otro tema. Solo quería mencionar que países como Chile, que reaccionaron a la apreciación del peso permitiendo el pago de los impuestos en dólares, no han logrado nada. La apreciación del peso sigue viento en popa y, a diferencia del Perú, la ausencia de una política de intervención del Banco Central en el mercado cambiario ha obligado al sector exportador chileno a utilizar con mucha frecuencia mecanismos de cobertura mientras que aquí todos los exportadores dicen "si la cobertura me la da el Banco Central".

*Investigador y profesor de la Universidad del Pacífico.

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