Hasta el momento son 35 los policías del valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE) que han sido trasladados a Lima. Ellos forman parte del contingente de 120 efectivos que se anunció iban a ser sacados de esa cuenca cocalera debido a una serie de irregularidades detectadas en el desempeño de sus funciones.
El lugar o destino adonde irán no ha sido precisado mientras sean investigados por la Inspectoría General y se establezcan las sanciones administrativas y penales.
La mayoría de estos policías laboraba mucho tiempo en la zona cocalera. Un informe de contrainteligencia detectó que unos 60 agentes tenían algún vínculo o compadrazgo con narcotraficantes. Otros robaban la droga decomisada y la vendían a terceros.