EL CAIRO [EFE]. No es un delincuente ni un asesino y, sin embargo, a Mohamed Higazi lo persiguen la policía y los islamistas por ser el primer cristiano converso que ha osado pedir al Estado Egipcio el reconocimiento oficial de su nueva fe.
"Para ellos no debo ni siquiera existir" por haber abandonado el Islam, dice Higazi, que lleva siete meses escondido y se ha hecho famoso con su nombre musulmán aunque a él le gusta más su nombre cristiano, Bishoy.
Nunca puede decir dónde se encuentra porque sabe que lo "están buscando". Sin embargo, Higazi, de 25 años, casado con una cristiana conversa y padre de una niña de un mes, asegura que no se arrepiente de haber demandado al Estado por defender su "libertad religiosa".
La vida de Higazi dio un vuelco a los 16 años, cuando empezó a profundizar en la fe cristiana, lo que lo llevó a pedir el bautismo a los 21 años. Fue entonces cuando su relación con su padre empeoró y dos años después tuvo que cortar todo contacto con él. Y es que en Egipto es complicado e incluso peligroso intentar cambiar la religión en la documentación ya que las interpretaciones más estrictas del Islam castigan al apóstata con la muerte.
Higazi, que perdió su trabajo de periodista, vive cambiando de barrio después de que los islamistas lo amenazaron de muerte, quemaron su casa y lo asediaron cuando se trasladó a otra vivienda. Con el acoso policial y las detenciones de personas cercanas, Higazi asegura que su "sueño ahora es encontrar un lugar seguro para mi mujer y mi niña". Es por su hija, Mariam, que está más decidido que nunca a seguir con su lucha para que la niña no tenga que llevar una doble vida: cristiana en casa y musulmana en el colegio.
Por ello, apelará una decisión emitida el pasado 29 de enero por un tribunal militar que consideró lícito cambiar la religión en la documentación de cristiano a musulmán aunque no al revés, pues, sostiene, la fe de Mahoma es la última de las tres creencias monoteístas y, por eso, supone una perfección de las anteriores.
Además, iniciará un proceso judicial para pedir que se reconozca oficialmente la cristiandad de su hija y esposa, que en los papeles se llama Zeinab y en casa Cristín.
"Y, si se pronuncian en mi contra, recurriré a una instancia internacional", dice Higazi, que desmintió contar con apoyo de organizaciones internacionales.