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Entrevista. TRADICIÓN IMPERIAL

El hombre que sueña con el trono

Aisin Giorro Yulan, sobrino del último emperador Pu Yi, sostiene que su familia vive sin ningún privilegio en China. La época imperial es tan solo un vago recuerdo

Por Patricia Castro Obando. Corresponsal

BEIJING. Aisin Giorro Yulan pudo haber sido emperador de China. Es una de las tantas suposiciones que rondan secretamente su corazón. Sus antepasados manchúes gobernaron el antiguo Reino del Centro por casi tres siglos. Forma parte del clan Aisin Giorro, tronco genealógico de la dinastía Qing de origen manchú. Y es hijo de Pu Ren, hermano menor de Pu Yi.

Pero en lugar de monarca, Aisin Giorro Yulan --su nombre en lengua manchú-- es un profesor jubilado que se dedica a restaurar antigüedades y a la caligrafía china. Quizá por eso siempre lleva consigo una tarjeta de presentación, escrita en mandarín, que reivindica su casta olvidada en un país comunista. Allí se lee: "Ai Xin Jue Luo Yulan, sobrino del último emperador de China".

¿Qué recuerdos tiene de su familia imperial?
Todos los vinculados a mi padre, Pu Ren, que acaba de cumplir 90 años y tiene buena salud aunque no le gusta hablar del pasado. Cuando él nació en 1918, China ya no era un imperio sino una república. La familia vivía en la residencia del príncipe Chun, fuera de la Ciudad Prohibida. Pero el Gobierno la confiscó en 1951 cuando yo tenía apenas 3 años. En ese palacio se quedó nuestra nobleza.

¿Pu Yi tenía contactos con el resto de la familia?
Desde que se lo llevaron a la Ciudad Prohibida, a los 3 años, no volvió a tener contacto prolongado con la familia hasta que salió de la cárcel, medio siglo después. En el invierno de 1959 mi padre y otros parientes fueron a recibirlo a la estación de tren. Venía de Fushun a Beijing y había recuperado su libertad. Yo había escuchado muchas historias sobre él, pero la primera vez que lo vi fue cuando llegó a casa a cenar. A pesar de que era época de escasez, mi padre ordenó que se comprara el mejor pescado.

¿Cómo era la relación entre Pu Yi y Pu Ren?
Doce años de diferencia en la edad y la Ciudad Prohibida los habían separado para siempre. Sin embargo, cuando Pu Yi se trasladó al noreste del país, controlado por los japoneses, mandó a llamar a mi padre. Él se negó y no volvieron a verse hasta que mi tío fue excarcelado. En mi familia, Pu Yi nunca dejó de ser el emperador y nosotros los súbditos. Mi padre lo trataba con sumo respeto. Pu Yi era amable con todos, pero distante. Hasta que le asignaron trabajar en el Jardín Botánico y después como bibliotecario. Escuché decir que allí se sentía cómodo.

¿Qué razones daba Pu Yi para explicar su alianza con el ejército japonés invasor?
Decía que su único objetivo era restaurar la dinastía Qing. Pero fue el títere de los japoneses que lo impusieron al frente del Estado de Manchukuo (Manchuria). Desde que nació fue educado para gobernar un imperio. Lo único que sabía hacer era reinar. Por lo tanto él creía que restaurar la monarquía era su deber con sus antepasados. Los japoneses lo colocaron en contra de los chinos. Pu Yi pensaba que se iba a poder librar de los japoneses, pero no fue así.

¿Impactó mucho en su familia?
No mientras vivía. Yo solo lo vi unas diez veces hasta que falleció en 1967. Sin embargo, mi familia seguía la tradición imperial incluso cuando ya no teníamos nada. Como manchú fui muy bien educado. Somos muy cultos y dominamos las artes chinas. En todo hemos sobresalido, no solo por el esfuerzo sino también por los genes. Pero también se cumplió el refrán que dice "la indiferencia reina en la familia imperial". Nunca fuimos una familia común en que los padres y los hijos se comunican directamente. La jerarquía nos apartó.

¿Qué sucedió al morir Pu Yi?
Felizmente falleció cuando recién empezaba la Revolución Cultural (1966-1976), si no hubiera sufrido aun más. Él no tuvo descendencia y nosotros somos su familia directa. Pero no tuvimos derecho a nada porque nos dijeron que era un personaje histórico y pertenecía al pueblo. El año pasado se organizó una exposición sobre fotografías de Pu Yi y no estuvimos de acuerdo porque el objetivo era ganar dinero. Lo mismo ha pasado con las reediciones de su autobiografía. Los derechos del libro le pertenecen más a la familia que a la editorial. No se trata solo de dinero. Mi padre donó a la nación muchos objetos que hoy son parte del tesoro nacional. Lo que nos importa es nuestro nombre.

¿Cuál considera que ha sido el mayor aporte de los manchúes a China?
Desde que penetraron en las altiplanicies centrales los manchúes han contribuido a la gloria de la civilización china. Los emperadores manchúes de la dinastía Qing dominaron a las distintas nacionalidades entre 1644 y 1911. Después, los manchúes se sacrificaron por el bienestar del pueblo chino. Algunos viven juntos en el noreste, pero la mayoría está dispersa por todo el territorio, mezclada con otros grupos étnicos. Aún se conservan algunas tradiciones relacionadas con el nacimiento, el matrimonio y el funeral, los tres momentos más importantes de la vida. Pero si no se hacen esfuerzos, la lengua manchú se perderá para siempre. Será el dolor no solo de los manchúes, sino también de toda China.

¿A qué se dedican los miembros de su familia actualmente?
La mayoría se ha dedicado a la enseñanza y hasta dos de mis hermanos son funcionarios del gobierno. Pero fue muy duro llegar hasta allí. La Revolución Cultural nos afectó mucho por ser parte del clan imperial. Fuimos enviados a trabajar como campesinos en lugares distintos y no pudimos seguir estudiando. Yo fui trasladado a la provincia de Henan y tuve que quedarme allí por 24 años. Recién he podido volver a Beijing en 1993. Aun así hemos destacado. Aunque la menor de mis hermanas tuvo que trabajar en una fábrica, pero ya está jubilada. Tengo una hija de 32 años que trabaja en una transnacional, pero allí nadie sabe quién es ella en realidad.

Derechos en disputa legal
La editorial Qunzhong inició un juicio en el Tribunal Popular del Distrito de Xicheng de Beijing para que los derechos de autor del libro autobiográfico de Pu Yi sean declarados "propiedad intestada".

La corte aceptó la demanda por el libro "La primera mitad de mi vida: De emperador a ciudadano", escrito por Aisin Giorro Pu Yi, y resolvió "transferir al Estado las ganancias por su venta si nadie reclama su posesión hasta el 25 de setiembre del 2008".

Pu Yi empezó a escribir su autobiografía en 1957 y el Gobierno la publicó en 1964. Desde entonces, se han vendido más de 1,8 millones de ejemplares en 21 ediciones.

El director de cine Bernardo Bertolucci se basó en este 'best-seller' chino para rodar la película "El último emperador" (1987), que ganó nueve premios Óscar.

La esposa de Pu Yi, Li Shuxian, mantuvo los derechos de autor hasta su fallecimiento en 1997. Pero la pareja no tenía descendientes directos ni dejó testamento.

Consultado por El Comercio, el experto Yang Dongliang, catedrático de la Universidad del Pueblo, explicó que los derechos le corresponden a Li Wenda, jefa del equipo de investigadores que ayudó a Pu Yi a escribir el libro.

Por otro lado, Wang Qingxiang, miembro de la Academia Provincial de Ciencias Sociales de Jilin, señaló que Pu Ren no es hermano biológico de Pu Yi, pues fue adoptado en 1908.

A fines del 2006, Pu Ren perdió otra demanda en la que pedía los derechos de la imagen de Pu Yi, después de que el Museo del Palacio Imperial (otrora Ciudad Prohibida) organizara una exposición sobre la vida del último emperador de China.

CLAVES
Las edades del último emperador
4
A los 3 años ascendió al trono imperial como el décimo emperador manchú de los Qing, la última dinastía feudal de China.
4Tenía 5 años cuando la revolución de 1911 forzó su renuncia. Recién a los 11 años vuelve a ver a su madre biológica.
4Cuando cumplió los 15 años, se casó con Wan Rong y con su concubina Wen Xiu.
4Cuando tenía 13 años, empezó a estudiar inglés con su profesor escocés Reginald Johnston, y desarrolló una fascinación por Occidente.
4A los 19 años fue expulsado de la Ciudad Prohibida y huyó a Tianjin.
4Pu Yi tenía 26 años cuando fue colocado por primera vez como emperador títere de Manchukuo (Manchuria) por los invasores japoneses.
4A los 32 años se casó por tercera vez con Tan Yuling, y a los 37 desposó a Li Yuqin, de apenas 14 años.
4Tenía 39 años cuando fue encarcelado por los soviéticos y recién recuperó su completa libertad cuando cumplió 53 años.
4A los 52 años empezó a escribir su autobiografía en prisión y aprendió el oficio de jardinero.
4Cuando había cumplido 57 años, se casó por última vez con Li Shuxian. Nunca tuvo hijos.
4Murió a los 61 años.

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