LA HABANA [EL COMERCIO / AGENCIAS]. Por primera vez en cinco décadas los cubanos asisten a un relevo en el poder. En una histórica sesión parlamentaria, Raúl Castro fue designado nuevo presidente de Cuba y comenzó su mandato de cinco años anunciando cambios en el país, pero al mismo tiempo ratificando que consultará las decisiones claves, en los sectores defensa, economía y relaciones internacionales, con su hermano Fidel, lo que abrió interrogantes sobre el real alcance de los cambios prometidos.
En un discurso plagado de referencias a Fidel, que renunció el martes de la semana pasada tras 49 años en el poder, a quien sigue considerando su guía y líder de la revolución cubana, Raúl Castro --que fue el único militar en el acto que no lució uniforme-- asumió la jefatura de Estado con la promesa de que su prioridad será reconducir la economía del país "dentro del socialismo". Reitero que Cuba "tendrá por prioridad satisfacer las necesidades básicas de la población, tanto materiales como espirituales, partiendo del fortalecimiento sostenido de la economía nacional y de su base productiva".
"Estoy consciente de la responsabilidad que entraña ante el pueblo la tarea que se me encarga", dijo en su alocución, durante la que pidió públicamente --y obtuvo enseguida-- autorización del Parlamento para consultar con su hermano "las decisiones de especial trascendencia para el futuro de la nación". En especial, las vinculadas con la defensa, la política exterior y el desarrollo socioeconómico.
Pero tal vez la parte del discurso que más resaltó del flamante presidente fue su referencia al exceso de prohibiciones y regulaciones en la isla, sobre las que aseguró que "en las próximas semanas comenzaremos a eliminar las más sencillas" que "ya no tienen sentido". Muchas de ellas tuvieron por único objetivo evitar el surgimiento de nuevas desigualdades, arguyó. Pero advirtió que "la supresión de otras regulaciones, aunque a algunos pueda parecer sencillo, tomará más tiempo debido a que requieren un estudio integral y cambios en determinadas normativas jurídicas".
Aunque no aclaró a qué se refería, muchos cubanos esperan que se trate de las trabas que sufren para viajar al extranjero, hospedarse en hoteles para turistas o para comprar y vender casas y automóviles.
LOS TEMAS MÁS URGENTES
Al asumir el cargo, Raúl Castro también puso sobre la mesa problemas que demandan urgente solución, como el uso de la doble moneda, la revaluación del peso cubano y la recuperación del "papel" del salario.
Según dijo "cualquier cambio referido a la moneda debe hacerse con un enfoque integral", que tendrá en cuenta el sistema salarial, los millonarios subsidios a "numerosos servicios y productos distribuidos de forma igualitaria, como los de la libreta de abastecimiento, que en las actuales condiciones resultan irracionales e insostenibles".
En la isla hay dos monedas, una fuerte y convertible en divisas, llamada CUC, y otra con la que se paga a los cubanos, CUP, que vale 24 veces menos que la primera, lo que ha causado malestar y quejas abiertas entre la población.
Una vez más, la receta que dio para sanar los males que aquejan a la economía fue "productividad".
En su discurso no olvidó a EE.UU. y "la verdadera guerra que libra" contra Cuba, pero al mencionar el embargo que Washington mantiene contra la isla desde hace 45 años, dijo que "en lugar de utilizarlo como excusa ante los errores debe ser acicate para producir más y brindar mejor servicio".
El nuevo jefe de Estado concentró en su discurso las ideas que ha venido reiterando en sus intervenciones de los últimos 19 meses, durante los que ha sido presidente interino por la enfermedad de su hermano.
"La determinación de las prioridades y el ritmo de su solución partirán invariablemente de los recursos disponibles y del análisis profundo y colegiado de los órganos competentes del partido, del Estado y del gobierno", anunció.
CLAVES
Una nueva era se va consolidando
1 Raúl Castro nombró ayer mismo al general de división Julio Casas Regueiro, de 72 años, como su sucesor al frente del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, cartera que ocupó durante casi medio siglo.
2 Respecto al resto de integrantes del nuevo Consejo de Ministros, el flamante presidente de Cuba aseguró que estos serán designados más adelante, en función de los cambios necesarios que haya que realizar para "hacer más eficiente la gestión de nuestro gobierno".
3 Algunos presidentes de Latinoamérica, como Felipe Calderón de México, Daniel Ortega de Nicaragua y Hugo Chávez de Venezuela, felicitaron inmediatamente a Raúl Castro por su designación como nuevo presidente de Cuba.
DEL CONSULTOR
Los cambios en Cuba*
Cuando Fidel Castro anunció, en julio del 2006 y obligado por razones de salud, su decisión de no continuar al frente del Gobierno, el nombre de Raúl Castro se mencionó de inmediato como el reemplazo obligado.
La Asamblea Nacional, ante la renuncia definitiva de Fidel, ha legitimado la condición de Raúl como presidente de Cuba y jefe de las Fuerzas Armadas. Fidel ha retenido la secretaría general del Partido Comunista Cubano, lo cual tiene particular relevancia.
En su discurso de agradecimiento, Raúl reiteró lo insustituible de la figura de Fidel, la necesidad de reformas, los próximos cambios en economía y en política, principalmente, pero ha dejado muy en claro que Fidel seguirá siendo consultado en temas trascendentes como los relacionados a defensa y política exterior.
La transición se está procesando pacíficamente. Como se esperaba, el próximo congreso del Partido Comunista será el que, en definitiva, deberá aprobar las reformas propuestas y la presencia de Fidel Castro seguirá garantizando el socialismo en la isla.
Ya hay algunas reformas implementadas hace meses por Raúl, como la participación crítica de la población en foros estudiantiles, de trabajadores, de intelectuales, sobre las debilidades y fortalezas del proceso.
Debemos dejar a Cuba y su pueblo definir su propio camino y mover la conciencia internacional para poner fin al embargo que Bush insiste en continuar. Aguardamos con interés y con esperanza el nuevo rumbo de un proceso político que marcó la segunda mitad del siglo XX.
* Ernesto Velit Granda. Internacionalista