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Desde un pequeño pueblo al oeste de Kenia, en África, la familia paterna del precandidato demócrata respalda con entusiasmo su desempeño en las elecciones primarias de EE.U.U.

Los Obama siguen desde Kenia a Barack

Crónica RAÍCES DE FAMILIA

KOGELO [DPA]. Said Obama alterna el orgullo con la preocupación: desde Kogelo, un pequeño pueblo en el oeste de Kenia, sigue con tensión en aumento cada triunfo de Barack Obama, su famoso sobrino, en la carrera hacia la Casa Blanca.

Y no se atreve siquiera a imaginar el revuelo que se produciría en el pueblo si su pariente llegara a convertirse en el primer presidente negro de Estados Unidos.

"También debe serenarse mamá Sara. Al fin de cuentas es una mujer mayor", dice Said con la vista puesta en su sonriente madre, que sin embargo parece haber logrado continuar imperturbable ante la agitación de los últimos meses.

Los ojos oscuros de la mujer de 86 años se iluminan de orgullo cuando señala una foto del joven con una bolsa de papas sobre los hombros. La imagen ocupa el lugar de honor de la casa, ante una puerta azul de la que cuelga un cartel de "Obama 08".

"Nunca imaginé que alguien de nuestra familia pudiera llegar tan lejos alguna vez", confiesa Sara Obama. La foto registra la primera vez que Barack estuvo en la tierra de su padre. "Fue bello y triste, porque vino para ver la tumba de su padre", comenta la abuela del precandidato demócrata.

Said abre la puerta azul y explica: "Aquí durmió Barack en todas sus visitas". La habitación contiene una cama angosta y un taburete de madera. Nada más. "Muy diferente de lo que estará acostumbrado, pero no le causó ninguna molestia. Es un hombre humilde que también sabe vivir sin lujo".

Barack Obama padre murió en un accidente en 1982. Su cuerpo está enterrado a pocos metros de la vivienda de Sara, al igual que su padre y esposo de Sara, Hussein Obama. "Para nosotros es costumbre encontrar el último reposo en tierras de la familia", explica Said. "Los muertos pertenecen a la casa".

El padre del precandidato recorrió un largo camino desde la pequeña aldea en la provincia de Nyanza, oeste de Kenia, hasta una universidad estadounidense en la que conoció a su mujer.

La pareja no tardó en separarse, y el africano abandonó la familia cuando el pequeño Barack tenía apenas 2 años. En búsqueda de unas raíces de las que apenas tenía recuerdos, el hoy senador por Illinois viajó en su juventud a Kogelo.

En rigor, Sara no es en realidad su abuela. La mujer se casó a los 16 años con Hussein Obama, que ya tenía un niño de su primera pareja. "Lo crie como si hubiese sido mi propio hijo", subraya la mujer.

Sara se ocupó de llevar al niño a una escuela situada a nueve kilómetros. A pie, naturalmente. Más tarde el joven acudió a un internado a 40 kilómetros, que Sara costeó vendiendo huevos, leche y verduras en el mercado. Desde hace dos años hay una nueva escuela superior más cerca del pueblo, bautizada, cómo no, con el nombre de Senador Obama.

Para Sara, la formación es la clave de todo: "Mi marido ofreció a sus nueve hijos una correcta formación escolar". El menor, Said, es el único de los nueve que se mantuvo en las cercanías y vive en Kisumu, a unos 75 kilómetros.

Aunque viaja regularmente a Kogelo, es la abuela Sara quien administra la granja casi en soledad: cultiva las verduras, ordeña las vacas, alimenta las gallinas. Un joven del pueblo la ayuda en trabajos que requieren esfuerzo físico, como traer agua del pozo.

Durante los últimos meses, Said tuvo que viajar a Kogelo con mayor frecuencia de lo habitual, casi siempre acompañando a periodistas: Sara solo habla luo, un dialecto local, y algo de swahili.

"Por supuesto que nos alegramos del interés (mediático) y queremos hacer todo para apoyar a Barack desde aquí", remarca Said. "Pero por momentos llega a ser un poquito demasiado", asegura. Durante el Supermartes de principios de febrero, una verdadera invasión de medios aplastó el césped de la casa de Sara y atemorizó a las vacas. "Para las elecciones presidenciales tendremos que construir una valla", bromea Said.

El tío también cuenta: "Muchos le dicen a los periodistas extranjeros que están emparentados con el senador. Pero nosotros, la familia, sabemos bien que nunca hubo tantos Obama en Kogelo".

CAMBIOS A LA VISTA
Said revela alguno de los preparativos que hará si su sobrino llega a las elecciones del 4 de noviembre. "Si Barack realmente gana las primarias, compraré un televisor", asegura. "Podríamos recibir CNN. Y si un Obama pudiese convertirse en presidente de Estados Unidos, todo el pueblo se congregaría aquí".

Sara no parece del todo favorable a tantos cambios. "Estoy acostumbrada a esta vida", confiesa. Aunque viajó en dos ocasiones a Estados Unidos, una de ellas para la investidura de su nieto como senador, la anciana asegura: "No viviría en Estados Unidos de ningún modo. Hace demasiado frío allí".

"Barack tiene un trasfondo muy diferente del que tienen el resto de los aspirantes", opina. "Creo que para el Tercer Mundo sería bueno que alguien como él ocupara la presidencia de Estados Unidos".

Una Casa Blanca liderada por un hombre con raíces en Kogelo, donde su padre alguna vez pastó cabras, suena a cuento de hadas de inmigración, y muchas personas en el pueblo albergan la esperanza de que el más famoso de los Obama pueda hacer alguna vez algo por la cuna de su familia.

Sin embargo, "Barack es estadounidense", recalca Sara. La gente debe trabajar por sí misma en la mejora de sus condiciones de vida, tal como hizo su hijastro, el padre de Barack. Un triunfo de Obama en las elecciones presidenciales o incluso en las primarias del Partido Demócrata podrá traer electricidad o alguna calle a Kogelo, pero más importante es que su ejemplo servirá para inspirar a las personas y mostrarles que vale la pena estudiar y seguir los sueños, refiere la orgullosa abuela.

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