Por Fernando Lozano
Ser árbitro definitivamente nunca será una carrera de moda. No habrá institutos por doquier en la avenida Arequipa que la enseñen ni podrás hacerte rico, aunque sí un poco famoso. Los árbitros peruanos lo saben y por eso algunos alternan entre vestir el traje negro y el terno, entre levantar el banderín y levantar el bisturí, o entre sacar una tarjeta amarilla y pintar de amarillo una tarjeta para alguien.
WINSTON REÁTEGUI
De Reátegui siempre se sospechó que era orador, o motivador al estilo de Víctor Vich, o político. Se comprobó: el actual presidente de la Asociación Profesional de Árbitros de Fútbol (APAF) es abogado y comparte sus conocimientos como catedrático del curso Introducción al Derecho de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega. A sus alumnos les hace gracia tener a un profesor famoso. "Todos tenemos sentido de equidad y justicia", afirma justificando sus dos pasiones. La tercera podría ser su esposa, la árbitro Ana Pérez, y la cuarta, Winston Fabián, su hijo de 3 años. Entre sus deseos está dirigir en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, tal y como los hizo hace cuatro años en Atenas.
VÍCTOR HUGO RIVERA
La mañana de hoy debe estar viajando hacia Colombia para ser el árbitro del Atlético Nacional-Sao Paulo. Tremendo partido. Ese es el nivel que ha demostrado Víctor Hugo, quien dice que se hizo árbitro porque le gustan los retos. "Vamos a ver qué se siente", se dijo en 1990, cuando le faltaba un año para graduarse de ingeniero electrónico en la UNSA. Hoy ha vuelto a la universidad, pero para dar clases. Enseña en su alma máter y es director del Programa de Electrónica en la Universidad Católica de Santa María. Los viajes, como el de hoy, lo hacen estar algunos días fuera, pero su esposa, sus dos hijas y sus alumnos lo comprenden.
JUAN SULCA
El Dr. Juan Sulca es un experto en corazones 'partíos'. Médico cardiólogo, comparte su tiempo entre su trabajo en el Hospital Naval y su labor de árbitro asistente FIFA. "El arbitraje no es una actividad tan intensa como cuando operas un corazón", nos contó hace un tiempo en su consultorio, aunque ahora se dedique a la rehabilitación cardíaca. Se graduó en la Villarreal en 1995, cuatro años después de haber dirigido su primer partido de la profesional entre Municipal y Huaral. Y su mejor momento llegó en el 2004, en la final de la Copa América del Perú, en la que fue el asistente del paraguayo Carlos Amarilla. Es un habitual de la Copa Libertadores y de las ambulancias: una vez tuvo que cancelar la entrevista por trasladar a un paciente de emergencia.
VÍCTOR HUGO CARRILLO
Con mucho color y mucho sabor. Así son los días del juez Víctor Hugo Carrillo fuera del rectángulo verde. A sus 32 años es uno de los más jóvenes entre los árbitros peruanos que destacan en el extranjero (tiene Copa Libertadores en su currículo) y el más cercano a la tecnología. "Soy diseñador gráfico y trabajo independientemente con un primo", cuenta. No tener jefe le ha dado libertad para intercalar sus horarios entre el arbitraje y sus estudios de Educación Física en la Universidad de San Marcos. Su colección de CD y caset de salsa dura explica por qué le puso Mathías Ibrahim a su primer hijo, de 2 años, y uno se pregunta si el que nacerá dentro de siete meses podría llamarse Héctor.