A menos de una semana del inicio de clases sorprende y alarma que, según información del propio ministerio, la cuarta parte de los colegios del país no reciba los recursos necesarios para el urgente mantenimiento y refacción.
No se trata ya de carencia de fondos sino de la falta de previsión y eficiencia, sobre todo del aparato burocrático, para gestionar las transferencias, elaborar un catastro actualizado y lograr que los planteles estén listos para albergar a millones de escolares en condiciones óptimas de seguridad, comodidad y limpieza.
¿En los pocos días que quedan para el 3 de marzo podrá superarse estos inconvenientes sin incurrir en contrataciones improvisadas o corruptas que pondrían finalmente en peligro la integridad o la vida de los escolares? La situación se torna aun más preocupante en las zonas afectadas por el terremoto del sur chico, donde el Indeci debe redoblar su labor.
De acuerdo con lo informado, hay 10.168 colegios del país que aún no reciben recursos del Programa de Mantenimiento Preventivo Básico de Locales Escolares, a pesar de que en enero pasado el Gobierno asignó un presupuesto de 270 millones de soles para esta tarea. Mientras tanto, miles de planteles esperan por baños, techos seguros, cañerías, instalaciones eléctricas y hasta nuevas paredes.
Los ministerios de Educación y de Economía y Finanzas tienen que tomar en cuenta esta realidad y poner los medios suficientes para superar los problemas y deslindar responsabilidades en este entrampamiento. En tanto, las asociaciones de padres de familia deben asumir su responsabilidad de coordinar con los directores y alcaldes distritales. Y no solo para insistir en la transferencia de recursos, sino también para fiscalizar su buen uso y denunciar ante las autoridades administrativas y judiciales cualquier intento de malversación o corrupción.