Por PatrickEspejo M.
Ella hace esfuerzo por hablar en castellano. Para Julia de la Rosa no es fácil, pero se esmera. Quien la escucha dirá que lo habla bastante bien. Cuando se trata de entrevistas, ella prefiere hacerlo en su idioma 'adoptivo'. "Quiero practicar", dice, mientras confirma que, hace solo unos minutos, los organizadores del Roxy Pro acordaron, por cuarto día consecutivo, que no habría competencia en Coolangatta por falta de olas. "Conforme avanzan los días libres, crece la tensión, pero yo estoy tranquila porque ocupo mi tiempo de la mejor manera".
Nació en California hace 27 años, pero es peruana por matrimonio, Julia comentó que le pareció muy curiosa la expectativa que había entre las otras competidoras del circuito mundial de surf por conocer a la peruana de apellido De la Rosa Toro. "Fue muy divertido cuando me vieron llegar. Muchas chicas del circuito me conocían como Julia Christie, pero no sabían que me había casado. Con varias de ellas yo había competido antes, por lo que fue muy agradable verlas nuevamente".
Julia corrió en la segunda serie del torneo, el sábado pasado, y logró clasificar directo a la tercera ronda escoltando a la hawaiana Megan Abubo.
Su regreso
"Confieso que comencé algo nerviosa. Era algo que sabía que iba a pasarme, en especial porque yo no competía oficialmente desde noviembre. Pero, gracias a la experiencia en otros campeonatos, pude sacudirme rápidamente. Para mi mala suerte no llegaron muy buenas olas. Hubo un momento en que pensé que me quedaba fuera, recién al final de la serie llegó una buena ola que me permitió ubicarme segunda", explicó en diálogo exclusivo con El Comercio a través de la línea telefónica.
Ella analizó el nivel de las competidoras. "Yo quedé muy sorprendida cuando las vi en Máncora. Han salido chicas muy buenas, con mucha categoría, que están haciendo cosas bien radicales. Aquí he podido ver a varias jóvenes que se están abriendo camino con mucho esfuerzo".
Mata el tiempo
Durante los largos días de espera Julia trata de mantenerse ocupada. Sale por las mañanas a correr olas ("cuando no se puede en la misma playa de la competencia porque suele haber muchísima gente, trato de buscar alguna otra") para mantenerse en forma. Por las tardes, hace ejercicios.
"Tengo muchas amigas aquí en Australia, así que trato de salir lo más que puedo y distraerme para que la tensión propia de la espera no me termine agobiando. A mí me encanta competir, así que no veo la hora de que den el visto bueno y podamos entrar oficialmente al mar. Aunque, concuerdo con Sofía (Mulanovich): es preferible seguir esperando, y competir cuando lleguen las olas más grandes".
Orgullo de ser peruana
A la distancia confiesa que ya extraña el Perú y, claro, a su esposo Magoo de la Rosa. Aunque habla con él a diario, lleva casi dos semanas lejos de casa, y no es lo mismo. "Él es muy positivo, me ha apoyado desde el mismo momento en el que me llegó la posibilidad de competir en el circuito principal. Me aconseja y eso lo valoro mucho", dice sobre el siete veces campeón peruano y actual campeón mundial de la categoría Máster.
"Una de las cosas que más me sorprendió fue ver el enorme apoyo que tuvo Sofía (la peruana campeona del mundo en el 2004) en Máncora y adonde va. Desde que ustedes, en El Comercio, anunciaron que yo también participaría en el torneo, he sentido que parte de ese respaldo también me lo han dado. Eso me motiva para hacer las cosas lo mejor posible", dijo.
A propósito, ella comentó que Sofía tiene mucha fuerza y que probablemente es la única capaz de hacerle frente a la australiana Stephanie Gilmore. ¿Habrá competencia hoy? Eso lo decidirán los jueces.
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