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EL DOBLE DISCURSO DE LAS FARC

Ingrid enferma

Por "El Nacional" de Venezuela. Editorial

La comunidad internacional está cada vez más intrigada con el juego que se traen entre manos las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (y sus amigos venezolanos) con la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, quien cumplió seis años de cautiverio y se encuentra en alarmante estado de salud. En nada les importa que sea una mujer debilitada por la poca alimentación que se le suministra, la escasa o nula atención médica que recibe y la depresión que le afecta por la lejanía de sus hijos, de su madre y de su esposo. Pero ella, por desgracia, es la "joya de la corona" entre los secuestrados por las FARC, y tanto 'Tirofijo' como el 'Mono Jojoy' la tienen guardada para sacarle el mayor provecho. Esto es indigno de un movimiento que se promociona como una alternativa de gobierno para los colombianos.

Hace unos días las FARC soltaron a 4 ex parlamentarios en un nuevo rescate mediático dirigido desde Miraflores: alcanzaron la libertad Gloria Polanco, Orlando Beltrán, Luis Eladio Pérez y Jorge Eduardo Géchem. Tenían siete años en poder de los insurgentes y regresaron a la vida, según sus propias palabras, "por las gestiones" de Chávez. Es cierto que la influencia del presidente de Venezuela ante las FARC fue determinante, como lo fue en la liberación de Clara Rojas y Consuelo González. ¿Pero por qué extrañas razones las FARC se empeñan en retener a la señora Betancourt? ¿Qué tratativa pretenden llevar a cabo los secuestradores para liberarla, luego de tanto tiempo en su poder? ¿Qué escándalo esperan tapar con la liberación de la ex candidata presidencial? "Ingrid está en gravísimo estado de salud", dijo uno de sus compañeros, Luis Eladio Pérez, que la vio en la selva hace alrededor de seis semanas. "Las FARC, añadió, se han ensañado con ella". Esto ya era sabido por el terrible testimonio gráfico de su fotografía enviada por las FARC como "fe de vida". Una mujer destruida física y espiritualmente, abatida por la adversidad y por la tortura cotidiana, luego de seis años en la selva, en el aislamiento, el hambre, la soledad.

Este ensañamiento es más tortuoso si reparamos que Ingrid Betancourt era candidata presidencial de la izquierda colombiana cuando fue capturada, y por tanto, las FARC no pueden verla ni tratarla como un delincuente.

El mundo entero se pregunta sobre las razones de tanta inhumanidad. Está grave de salud, destruida como persona, encadenada a la silla en que la sientan. Un día y otro día, noche tras noche, esa es la agonía de Ingrid. ¿Qué tratan de negociar por ella? Las FARC pretenden el despeje de las zonas de Pradera y Florida por 45 días para negociar con el Gobierno de Colombia el canje humanitario de guerrilleros y de "prisioneros de guerra". La verdad es que no se requiere ningún despeje para negociar el canje humanitario. Solo se necesita un poco de humanidad y, ciertamente, de menos crueldad. Las FARC juegan con el tiempo, lo hacen de manera implacable. En el caso de Betancourt no hay explicación para semejantes demostraciones de sadismo.

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