Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook
LORETO. NAUFRAGIO EN EL RÍO TAPICHE

Sobreviviente salvó a tres niños pero perdió a dos hijos y a su madre

Mujer aguardó por ayuda en la bodega de la embarcación durante 24 horas. Sigue búsqueda de ocupantes. Se teme que ya no haya más personas con vida

Por Lino Chipana / Ricardo León

En medio de sollozos, con el cuerpo magullado y recostada en una cama del centro de salud de Requena, Elizabeth Pacalla Ihuaraqui, de 28 años, narró ayer a El Comercio los terribles momentos que vivió durante las casi 24 horas que debió esperar hasta ser rescatada. Ella aguardó, junto con su hijo y dos sobrinas a los que había salvado, en la bodega de la motonave Santa Elena, que naufragó la noche del jueves en el río Tapiche cuando trasladaba a más de 70 personas.

"Cuando vi a los buzos yo me desmayé, no podía más, ya no aguanté", comentó Elizabeth aún alterada. Ella, a pesar de haber perdido a su madre y a dos hijos, logró rescatar a otro de sus niños y a dos sobrinas. Quizá no se haya dado cuenta todavía de que gracias a su resistencia esos tres pequeños aún respiran.

LOS TOMÓ POR SORPRESA
Elizabeth y varios de sus familiares dormían en camarotes la noche del jueves: llovía torrencialmente y el viento era cada vez más fuerte. La embarcación estaba llena no solo de pasajeros, sino de materiales de construcción. "Cuando nos hundimos, yo cogí a mi hija Jancey (de 9 meses), pero me cayeron encima bolsas de cemento y el golpe hizo que la soltara, ella se ahogó", relató. La misma suerte corrió Tony, su hijo de 8 años. Un tío suyo lo sujetó, pero otra bolsa de cemento lo golpeó y el pequeño se perdió debajo del agua.

En medio de los gritos, el sueño, la desesperación y la oscuridad de un río a medianoche en lo más profundo de la selva, Elizabeth escuchó que alguien la llamaba. "¡Tía, tía!", le gritaron. Ella buceó a ciegas y encontró a su sobrina de 4 años, Karina Vargas Pacalla, en la bodega de la embarcación, donde milagrosamente se había formado una burbuja de aire con el oxígeno suficiente como para respirar unas horas.

Elizabeth volvió a zambullirse dentro de la motonave y encontró vivos a su hijo Yordi, de 10 años, y a su sobrina Dorita Rojas Pacalla, de 12. Esta valiente mujer y los tres niños se mantuvieron en la bodega respirando el único aire que había y esperando ayuda.

Cuando encontró una linterna y alumbró a su alrededor, Elizabeth recibió otro golpe: el cadáver de su madre, Josefa, flotaba junto al de un hombre desconocido muy cerca de ella. Ella cogió a los tres niños y juntos hicieron lo único que podían: gritar y pedir auxilio con el agua hasta la cintura. Eso, y esperar.

EL DRAMA DEL RESCATE
Por lo general, según comentaba un vocero de la Capitanía Fluvial de Iquitos, los buzos no se sumergen en aguas profundas de los ríos amazónicos por la turbidez y porque las corrientes podrían arrastrarlos. Pero esta vez era distinto: ellos tenían la certeza de hallar sobrevivientes dentro de la nave porque podían oír los gritos desgarradores y los golpes en el casco. Mientras veían la forma de ingresar a rescatarlos, y a través de un pequeño agujero del casco, pudieron darles algunos caramelos y agua.

Entonces, empezó la lucha contra el reloj: nadie sabía hasta cuándo podrían resistir allí dentro. La posibilidad de abrir un boquete con un soplete se descartó porque dentro había combustible y aceite y podía generarse una explosión. Fue entonces que los buzos asumieron el riesgo de hundirse como la única posibilidad y tras sumergirse lograron dar con la bodega.

En ese momento, al ver llegar a los buzos, Elizabeth se desmayó: su lucha por sobrevivir durante casi 24 horas había rendido frutos.

A LA ESPERA
Elizabeth permanece en el centro de salud de Requena, hasta donde llegó su hermana para acompañarla y para encargarse de los trámites necesarios para el entierro de su madre.

La pequeña Karina aún continuaba en observación porque sufrió quemaduras por el aceite caliente que había en la nave.

Otros parientes suyos, mientras tanto, siguen en la zona del naufragio intentando recuperar los cuerpos de los dos hijos que ella perdió.

"Nos hemos quedado sin nada, todo lo perdimos", relató esta valiente mujer que todo el día de ayer vio llegar bolsas de plástico con cuerpos dentro, aunque ninguno era el de sus hijos.

Todavía hay 29 desaparecidos
Hasta ayer los equipos de salvataje de la Marina habían rescatado a cuatro personas vivas. Además, se contabilizaron 38 sobrevivientes, 6 fallecidos y 29 desaparecidos. Según expertos, las posibilidades de hallar a más sobrevivientes son casi nulas.

Subsiste la confusión sobre los nombres de los pasajeros. Por ejemplo, inicialmente se informó que Yordi González Pacalla, el niño que sobrevivió, se llamaba Jordi Gonzales. También hay versiones erradas sobre Elizabeth Pacalla, a quien se le atribuye el apellido Pacaya.

Un helicóptero de la Marina realizará vuelos entre Requena y la ciudad de Iquitos para transportar botellas de aire comprimido a fin de buscar más cuerpos.

Por la turbidez de las aguas y las fuertes corrientes, la labor de los buzos implica graves riesgos, como la posibilidad de quedarse enredados en las más de 80 hamacas distribuidas en la embarcación, que está boca abajo en las aguas del río.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook