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Buenos días: Pregúntele al abuelo...

Cada verano, cuando empieza la temporada de lluvias en la sierra, nuestras autoridades piden a los pobladores de las zonas ribereñas de Lima que abandonen sus casas, y gritan a los cuatro vientos la necesidad de una reubicación.

Según Defensa Civil, más de 300 mil personas viven en zonas vulnerables de la cuenca del Rímac, 33 mil a lo largo del Chillón y cinco mil en Lurín.

Sin embargo, la verdad de la milanesa es que sucesivas gestiones edilicias han alentado la consolidación de los asentamientos humanos en las riberas. Algunos tienen certificados de posesión y hasta pagan autovalúo y arbitrios.

Claro, pasada la temporada de lluvias todo volverá a la normalidad y nadie se acordará de ellos. Este es un ciclo que se repite año tras año. Si no lo cree, pregúntele al abuelo de la casa. ¿Hasta cuándo?

Más información:
Predios vulnerables de riberas tienen títulos o pagan tributos a concejos

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