Los números son contundentes. Más de 30 mil personas se inician cada año en el consumo de cocaína en el país, revela la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas en Población General realizada por Devida. La investigación, que será presentada hoy, abarcó una muestra de 11.825 personas distribuidas en 43 ciudades.
Los resultados permiten calcular que 104.038 peruanos han consumido recientemente o acostumbran consumir sustancias ilegales como la marihuana, la pasta básica de cocaína (PBC) y la cocaína. Además, el número de usuarios de drogas que se venden con receta médica es tres veces más alto que el de quienes ingieren sustancias ilegales.
En cuanto al tabaco y al alcohol, 7'156.081 personas los han probado en el último año. Lo que es más grave: hay más de medio millón de alcohólicos en el Perú.
Contra lo que algunos sostienen, el estudio revela una mayor tasa de adicción entre quienes fuman marihuana que entre quienes consumen tabaco. El 40% de los que han consumido recientemente marihuana presenta signos de dependencia. La cifra cae a un 10% en el caso del tabaco.
Con respecto a la cocaína y la PBC, uno de cada dos usuarios es consumidor habitual.
El consumo de cocaína y marihuana es cuatro veces mayor en los varones que en las mujeres. No sucede lo mismo con los inhalantes, pues en este caso las mujeres aventajan ligeramente a los hombres.
El consumo de alcohol es mayor entre los 19 y los 45 años, y el uso de drogas ilegales se concentra principalmente en los adolescentes y jóvenes. Los que tienen entre 12 y 18 años muestran los niveles más altos de consumo de todas las sustancias ilícitas, seguidos por el grupo que va de los 19 a los 25 años.
Si hablamos del área de residencia, es en Lima y Callao donde el consumo de alcohol, marihuana y cocaína representa un problema más grave.
DÓNDE SE INICIA
De acuerdo con la encuesta, el consumo de alcohol se inicia principalmente en el entorno familiar y, en menor medida, con los compañeros de estudio y los amigos del barrio.
En el caso del tabaco, los compañeros de estudio y los amigos del barrio constituyen la principal influencia. Asimismo, el consumo de marihuana, cocaína y PBC suele empezar en el barrio. Más del 70% de quienes declaran haber consumido alguna de estas sustancias reconoce haber comenzado con los amigos del barrio.
Particularmente inquietante es lo que ocurre con el éxtasis: siete de cada diez personas que usan esta droga se iniciaron con sus compañeros de estudio, principalmente en centros de educación superior.
A LA MANO
El estudio revela además que para más de dos millones de peruanos, conseguir drogas no supone mayor dificultad. El 27,4% de los encuestados declaró que le resultaría fácil conseguir marihuana. Apenas un poco más difícil es adquirir otras drogas ilícitas: 23,5% dijo podría comprar PBC sin obstáculos y otro 21,8%, declaró lo mismo respecto de la cocaína.
La investigación confirma que las personas que provienen de entornos vulnerables e inseguros (con violencia, proliferación de drogas, carencia de una red de soporte comunitario, etc.) son las más propensas al consumo de narcóticos. Se observa que, en los grupos vulnerables, el consumo de bebidas alcohólicas es 12% más alto. Los consumidores de pasta básica de cocaína y cocaína también suelen provenir de entornos inseguros.
LAS CIFRAS
900
mil personas acuden a centros de salud por problemas relacionados con el consumo de alguna droga ilícita.
45%
de encuestados dijo necesitar orientación sobre las drogas.
AL GRANO
En prevención se invertirá S/. 8 millones*
¿Cuáles son los pasos que deben darse a partir de estos resultados?
Lo primero es reforzar los programas de prevención. Es importante diseñar campañas que lleguen a los jóvenes. Hemos programado proveer de ocho millones de soles a siete sectores, incluidos cuatro gobiernos regionales. Asimismo deseamos activar una línea telefónica de apoyo psicológico, ya que nos damos cuenta de que muchas veces los jóvenes no tienen con quién conversar.
El estudio señala que Lima y Callao siguen siendo las zonas que concentran el mayor consumo de drogas. ¿Cómo revertir eso?
Tenemos que trabajar mucho con ambas municipalidades, empezando por el control de las drogas legales, pues vemos que se vende licor con facilidad a menores de edad.
¿Queda algún espacio para el optimismo?
En realidad, basta con que un joven tenga disposición al consumo para que no quede mucho espacio para el optimismo.
* RÓMULO PIZARRO PRESIDENTE EJECUTIVO DE DEVIDA