Tenía la punta al alcance de su mano, solo le bastaba estirar un poco el brazo para atraparla. Pero San Martín pecó de confiado, de ingenuo, de equipo chico que de la noche a la mañana se convirtió en grande y terminó pagándolo caro. A tres minutos del final, un cabezazo de José Moisela les dijo adiós a sus aspiraciones de apoderarse de aquel lugar que supo mantener con esfuerzo la temporada pasada.
Fue empate a uno, justo por donde se lo mire. Porque si en los primeros minutos fueron los santos los que supieron imponer su condición de local en el San Martín, el último tramo del partido fue totalmente del 'Ciclón', que sopló y sopló hasta quedarse merecidamente con un punto envuelto en papel de regalo.
El punto de quiebre del encuentro fue cuando ambos conjuntos se quedaron con diez por agresión mutua de Carlos Zegarra (Aurich) y Alexander Sánchez (San Martín). El santo respondió a una patada del chiclayano y los dos dejaron los espacios necesarios para ver un partido con más emociones.
Recién en el segundo tiempo llegó el primer grito de gol. Un pase de John Hinostroza a José Díaz determinó la apertura del marcador, aunque el tanto fue el final del encuentro para el argentino, quien chocó con la cabeza de 'Machito' Gómez después de empujar el balón al fondo del arco a los 47 minutos y salió lesionado.
A partir de ahí, la gasolina de los santos se acabó pronto y la maquinita fue apagándose de a pocos para permitir que 'Machito' y los suyos se apoderaran de la pelota, por ello no sorprendió que tras una gran jugada elaborada llegara el cabezazo de Moisela a tres minutos del final.
San Martín no perdió la humildad, perdió la concentración y también dos puntos que le quitaron la posibilidad de ser puntero. Fue tan inocente que hasta sacó de sus casillas a su propio técnico, el 'Chino' Rivera.
Aurich lo empató a puro sudor y sangre, como se debe.