Por Antonio Orjeda
Coreano. "En el Perú, tengo un año dos semanas". Allá, quienes lo conocen dicen que es otro. ¿Pisco sour? "Su sabor, ¡ah! ¡Paraíso! Pero, después de 20 copas, ¡infierno!", ríe.
Antes de asumir aquí la presidencia de LG, trabajó seis años en México. "No sabía ni una palabra. Hice mucho esfuerzo. Idioma difícil, pero, palabra es importante". En Seúl, sus jefes creían en él. Lo habían elegido tras superar a todos en un test de adaptación. Una vez en el país del Chavo, sufrió un choque cultural.
"En Latinoamérica, mucho espacio (tiempo). Nada es urgente. Se hace poco a poco. Aquí, está bien. En Corea, no. Allá piden rapidez y exactitud. Acá, más comunicación". En la comunicación, sin embargo, su nombre estaba siendo un obstáculo. Nadie sabía pronunciar Hyo Kwun. Así que un amigo suyo halló la solución.
"Él tiene un amigo que es muy guapo, muy inteligente, muy alto. Te vas a llamar como él: Luis. Tú eres muy parecido a él", cuenta este coreano de 47 años, que no llega al metro sesenta de estatura y que no para de reír.
BLANQUIRROJO
Tras el terremoto que azotó el sur, Luis estuvo en Ica. Aficionado a la fotografía, había visitado ya las dunas sureñas y sus fotos habían llegado a Corea. "¿Cuándo tú has estado en Sahara?", dice que le preguntaban. Luis llevó toda la ayuda que LG pudo brindar a la zona. "Ellos viven dificultad, pero tienen sonrisa. Yo vi. Pude sentir esperanza por futuro".
Sus paisanos afirman que el color de su piel ahora es otro. No solo eso. "Antes, Luis era siempre: rápido, rápido, rápido. Ahora, yo digo: despacio, despacio... pero con calidad".
Su reloj ha sido reajustado a la hora peruana. Sabe que aquí muchos llegan 30 minutos después de la hora acordada. "Está bien, eso es cultura de peruano. Aquí es Perú, hay que aceptarlo". Claro, hay algo que felizmente no tiene que aceptar, sino disfrutar: nuestra gastronomía.
"Yo ya visité muchos países. Comida peruano es de mayor calidad. Sabor de cebiche, único en el mundo".
Sus tres hijos hablan tres idiomas: inglés en el colegio, coreano en casa y castellano en la calle. La mayor terminó el colegio y se fue a estudiar a Seúl. En vacaciones siempre regresa. No quiere perder el contacto con esta región.
¿Fútbol? Pese a que su país coorganizó un Mundial, asegura que nunca lo había vivido como en Latinoamérica. Meses atrás, en noviembre, estuvo en el Monumental, vio a Perú empatar al Brasil de Ronaldinho y Kaká. "Yo he sentido pasión, un calentamiento. ¡Muy buena experiencia! Y mucho brindis. ¡Perú! ¡Perú! ¡Perú!".