VISITA CON POLÉMICA
BAGDAD / TEHERÁN [EL COMERCIO / AGENCIAS]. El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, puso ayer fin a su histórica visita a Iraq renovando sus ataques contra Estados Unidos, exigiendo el retiro de las tropas extranjeras de la región y anunciando una nueva fase en las relaciones bilaterales.
Solo habrá paz y seguridad cuando los soldados estadounidenses y otros occidentales se retiren de Iraq y la región del Golfo Pérsico, dijo el mandatario. "Las potencias mundiales cuyas tropas llegaron al país deben abandonar de nuevo la región y dejar hacer su trabajo al Gobierno (de Iraq), pues desde la ocupación los iraquíes no han vivido más que la destrucción y la división. Antes de la invasión estadounidense no había terrorismo", señaló Ahmadineyad, que además culpó a la primera potencia de sembrar la discordia entre sunitas y chiitas.
Ahmadineyad aprovechó también para rechazar las acusaciones de que Irán apoya a terroristas armados y reiteró el interés de su país en ver paz y estabilidad en Iraq. "Acusar a otros por los propios errores nunca solucionó los problemas", dijo en referencia a Estados Unidos. Durante su visita de dos días, Ahmadineyad firmó con el Gobierno Iraquí acuerdos de cooperación económica y comercial, además de una ayuda financiera por 1.000 millones de dólares.
La visita fue la primera de un presidente iraní a Iraq en casi 30 años, después de la guerra que enfrentó a ambos países entre 1980 y 1988. Pese a la calurosa bienvenida que Ahmadineyad recibió de las autoridades iraquíes, en algunos de los territorios habitados por sunitas se vivieron protestas por la visita.
MÁS SANCIONES
A su regreso a Teherán, Ahmadineyad se encontró con la noticia de que el Consejo de Seguridad de la ONU impuso una tercera ronda de sanciones contra Irán por no suspender sus actividades atómicas. La resolución contó con 14 votos a favor y la abstención de Indonesia.
Teherán niega las acusaciones de que busca armas nucleares y ha ignorado las dos resoluciones previas del Consejo de Seguridad. Diplomáticos describieron la tercera resolución como un moderado endurecimiento de las dos anteriores.