WASHINGTON / WEST PALM BEACH [EL COMERCIO / AGENCIAS]. Los tiroteos siguen ensombreciendo Estados Unidos. Ayer, dos balaceras dejaron en total siete muertos, entre ellos dos niños.
El primero ocurrió a la hora de almuerzo, cuando un hombre ingresó al popular restaurante Wendy's y sin decir palabra comenzó a disparar contra los comensales. Al final, luego de matar a un bombero y herir a otras cinco personas, el agresor, Alburn Edward Blake, de 60 años, se suicidó.
"Esto no fue un robo, él no exigió nada", dijo Paul Miller, un vocero de la oficina del alguacil del condado de Palm Beach.
La víctima, de 42 años e identificado como Rafael Vásquez, era un teniente del Departamento de Bomberos y Rescate del Condado de Palm Beach que no estaba uniformado. Él, su esposa y su hijo ya habían salido del restaurante, pero él regresó para recoger el juguete de su niño que venía de obsequio con la comida.
Horas después, se informó del hallazgo de los cadáveres de seis personas --cuatro adultos y dos niños-- en una casa de Memphis ( Tennessee). Otros tres niños en estado grave fueron trasladados a un hospital de Memphis.
Según una televisora local, los cuerpos fueron encontrados poco después de desatarse un tiroteo en el suburbio de Binghampton. Al cierre de esta edición, la policía no había adelantado más detalles.