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La venerable Julie Christie vuelve a nuestras pantallas con la conmovedora "Lejos de ella"

Bella dama.

ESTE TRABAJO LE VALIÓ UNA NUEVA NOMINACIÓN A LOS PREMIOS ÓSCAR

Por Raúl Cachay A.

Para una actriz madura (y, al mismo tiempo, todavía espléndida), interpretar a una mujer que empieza a padecer los síntomas de una enfermedad irreversible como el Alzheimer debe representar un desafío mayor. Por eso resulta doblemente ejemplar el trabajo de la gran Julie Christie en "Lejos de ella", la ópera prima de la canadiense Sarah Polley, que acaba de ser estrenada en nuestro país: en el filme, Christie tiene el papel de Fiona Anderson, una mujer dulce e irónica --como la describe su marido en un momento particularmente inspirado de la película-que con un temple desgarrador va asimilando las consecuencias del avance de la enfermedad en su sistema nervioso.

Esta interpretación le valió una nueva nominación al Óscar --la cuarta de su carrera, antes obtuvo el premio en 1966 por "Darling"--, aunque finalmente fue derrotada por la francesa Marion Cotillard. Los Genie franceses, el equivalente canadiense a los galardones de la Academia francesa, acaban de hacer un poco de justicia: Christie obtuvo el premio a la mejor actriz, mientras que "Lejos de ella" se hizo merecedora del trofeo a la mejor película del 2007.

El año pasado, en una entrevista concedida a "The New York Times", Christie desnudó su desencanto con la industria del cine en Hollywood: "No me gusta mucho ese mundo. Siento que debería disculparme, porque sé que lo que digo suena remilgado y desagradecido. Por supuesto, ese mundo me dio muchas cosas y me alegra que mi vida haya sido como fue. Pero no puedo evitarlo: me deja un gusto desagradable en la boca".

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