¿Será que este Alianza Lima tiene una debilidad con lo sencillo? Hace solo dos semanas no pudo salir airoso ante un Boys que comenzaba el campeonato como candidato al descenso y ayer tampoco pudo darle aunque sea un tiro de gracia al Melgar, que llegó a última hora a Lima debido al mal tiempo en Arequipa.
Los íntimos, que venían de un encuentro alentador con triunfo en la caliente Sullana, empataron a cero con un cuadro rojinegro que bajó del avión y salió al estadio. Casi sin calentar se sintió cómodo en una cancha donde no pierde desde octubre del 2006.
Hubo casi veinte mil personas en el estadio Alejandro Villanueva. No era un partido cualquiera. Era el debut en casa de Johnnier Montaño y las tribunas estaban listas para el festejo. Pero el primer grito nunca fue escuchado.
Los primeros minutos de Alianza Lima anunciaban la llegada de tres puntos propicios para cambiar la historia. Para convertirse en una amenaza para los punteros después de haber pasado casi un mes como alicaído colero.
Una jugada de colección con tacos incluidos que pudo ser gol de Hurtado al inicio del partido. Pudo ser y no fue. Así transcurrieron los noventa minutos, con un homenaje total al casi casi. Montaño se quedó en la vistosidad y Manco sigue teniendo una deuda que ya huele a morosidad.