OTRO PUNTO DE VISTA SOBRE LA CRISIS REGIONAL
Por Abelardo Sánchez León
Hugo Chávez se ha metido con todos: con Alan García, con Álvaro Uribe, con Felipe Calderón, con el mismísimo Lula. A todos los insulta. A Alan le dijo ladrón de siete suelas y a Uribe cachorro de Bush. Sus hermanos menores, Evo Morales y Rafael Correa, le deben pleitesía. Claro, a Correa le falta mucha correa cuando de Chávez se trata, y a la menor llamada de atención por parte de su hermano mayor debe cuadrarse y darle explicaciones. Pero que nadie se atreva a burlarse del Coronel sin cartas, del bisnieto de Simón Bolívar, porque se molesta de a verdad. Y, por supuesto, que nadie entre a su territorio sin su permiso, porque las casas de ALBA las pone él en territorio peruano a la hora y en el lugar que más le convenga, pero, ¡ay!, de quien se atreva a sobrevolar por sus llanos.
Las crecientes desavenencias entre Colombia y Venezuela tienen una interpretación de fondo: los dos presidentes representan posturas opuestas sobre el desarrollo de la región y pulsan para ver cuál gana. En el remoto escenario de una guerra entre estas dos naciones hermanas, podemos ver la mano de Estados Unidos apoyando a Álvaro Uribe y deshaciéndose del incómodo Hugo 'Alí' Chávez. Colombia sería su Iraq en su guerra contra Irán (Estados Unidos apoyó a Iraq en aquella guerra de siete años; aunque usted no lo crea, apoyó a Saddam Hussein) y Chávez sería la encarnación del Ayatola Jomeini. De hecho, el apoyo gringo a Colombia sería discreto, indirecto, pero contundente, pues Venezuela anda armada y tiene mucho dinero. No habría invasión. No habría un Vietnam latino. Sería una nueva película que nadie anhela ver, ni siquiera en copia pirata.
Pero la vida no es así de simple ni de fácil. Venezuela ha tenido el año pasado el mejor intercambio comercial con Estados Unidos. Bush le compra a Venezuela por varias razones, pero Chávez le vende mucho petróleo y a precio muy bajo. En este caso, no se trata de ningún petróleo sangriento. Más bien, es el petróleo bañado en whisky desde hace décadas por la adinerada clase alta venezolana, despilfarradora y corrupta y, ahora, además, con los nuevos tiempos, oscura y clandestina.
¿Qué actitud tomará el Gobierno Peruano en este escenario? Desde hace tiempo corre el rumor del traslado de la fuerza estadounidense acantonada en Manta (Ecuador) a Piura; el rumor corre, los intereses se desplazan y a la hora de la hora hay que tomar decisiones. Alan es, a estas alturas del partido, el único socio de Álvaro Uribe. Lo es en su antagonismo geopolítico contra Hugo Chávez y en los tratos del TLC con la Unión Europea. Haría bien en no meterse en el lío bélico, pues tiene la suerte de que nuestra frontera con Colombia sea harto tupida. Pero cuidado que nos coja desprevenidos.