CLÉMENT GAILLARD PRESENTA SU PRIMERA MUESTRA INDIVIDUAL
Por Alberto Revoredo
¿Cuál es el destino?, pregunta. Voy para el Perú, responde. ¿Y qué va a hacer por allá?, vuelve a indagar ella con una mezcla de curiosidad y desconcierto. Pues la verdad no lo sé muy bien, supongo que a viajar y conocer un poco, no tengo apuro por regresar a Francia, replica él. Y entonces, ¿para cuándo debo poner la fecha de retorno, señor? Creo que será solo un boleto de ida, señorita.
Claro, la conversación que sostuvo Clément Gaillard con la vendedora de pasajes no es la misma, pero tal vez muy cercana. Palabras de más, frases de menos, lo que importa es que este fotógrafo y periodista, de 25 años, llegó a Lima hace dos años, cuando la revista francesa en la que trabajaba cerró. Con todo el tiempo por delante, se dedicó a fotografiar lo que veía.
Lo que llama la atención de esta historia es cómo un reportero de una revista automovilística termina realizando una ingeniosa apreciación de una complicada realidad social como la peruana. Una aproximación arriesgada para alguien que lleva tan poco tiempo tirando pata y trepando en combis por Lima, pero con la ventaja de que quizás eso juegue a su favor al momento de elaborar una propuesta visual. Es decir, hay algunos que llevamos más de tres décadas aquí y aún no entendemos bien cómo funciona esta ciudad.
Y sí sus fotografías no se caracterizan precisamente por un derroche técnico o artístico, sino que funcionan más a un nivel conceptual y vivencial, con las limitaciones propias de un joven que hace su primera exposición con sus propios recursos.
Son imágenes de recorridos en los que se viaja ligero y se usa el dedo pulgar para moverse de un pueblo a otro. El poder de ellas no radica en una milimétrica y rauda sesión de fotos con los más modernos equipos, sino en haberse tomado unos días para compartir con los pobladores, dormir bajo las estrellas y esperar a la mañana siguiente para disparar.
Descampados andinos, historias de combis, cerros y mototaxis. Descabellados y creativos anuncios, junto a personajes urbanos con toda su parafernalia, son los protagonistas.
Fotografías e instalaciones que rescatan eso que por la fuerza de la costumbre olvidamos que tenemos al frente, y que los impolutos ojos de Gaillard han recogido con su propio tamiz. Así, con un boleto sin fecha clara de retorno, Clément planea un próximo viaje a la selva peruana.
La muestra se exhibe de lunes a viernes, de 8 a.m. a 8 p.m., y los sábados, de 8 a.m. a 12:30 p.m.