Considerada la novela más importante de la flamante premio Nobel Doris Lessing (escritora británica nacida en 1919, en la antigua Persia, actual Irán y criada en Rhodesia, actual Zimbabue), "El cuaderno dorado" (1962) es una summa literaria que aborda, con complejidad y sutileza, cuestiones centrales del mundo contemporáneo y de las posibilidades de expresión de la literatura.
La recepción inicial de "El cuaderno dorado" privilegió una óptica feminista: la novela-marco del libro se titula "Mujeres libres", el apellido de soltera de Anna es Freeman (Libre), etc. Una cita: "La revolución rusa, la china, no son nada comparadas con la revolución auténtica, la de las mujeres contra los hombres" (p. 271). De hecho, "El cuaderno dorado" incluye, pero a la vez trasciende las banderas feministas; no solo porque enseña "que la 'experiencia femenina' no era ni más ni menos que una experiencia profundamente humana" (Rosa Montero), sino porque retrata, sin esquematismos, la necesidad femenina de una contraparte masculina, la importancia de la maternidad, etc.
Más aun, "El cuaderno dorado" arremete contra otras barreras: la discriminación racial; las diferencias socioculturales entre británicos y norteamericanos; la brecha generacional, ligada al temor de abandonar los ideales (de cambio, de rebeldía) de la juventud para insertarse en el sistema existente, copada de madurez y responsabilidad, por mencionar hilos destacables en las numerosas tramas de sus cuadernos. Mención aparte reclama la temática política: los ideales marxistas en proceso de crisis, el eclipse del sueño revolucionario de transformar radicalmente al ser humano, mostrado con una honestidad y una agudeza memorables; aspecto subrayado por Vargas Llosa al elogiarla como la "novela más comprometida" de la novela inglesa moderna.
En otra dirección, "El cuaderno dorado" es un libro que se va haciendo ante nuestros ojos, comentándose a sí mismo hasta morderse la cola: Saúl traza la primera frase de la novela corta "Mujeres libres" que Anna deberá escribir, un marco que luego servirá para insertar a Saúl en el volumen. Estamos ante el gran tema contemporáneo de la desintegración de la forma artística (fragmentación del ser humano, alienación, incapacidad del lenguaje para captar lo real, etc.) y el rechazo a las fórmulas marxistas de "obra comprometida".
Y, en el trasfondo, acecha el fracaso: como mujer libre, joven con ideales revolucionarios, madre progresista, persona abierta a todas las razas y nacionalidades, novelista prematuramente consagrada. Un fracaso que es una alerta apocalíptica al mundo actual.
ARGUMENTO
Después del gran éxito de su primera novela, Anna Wulf entra en un largo período de esterilidad creadora. Como paliativo, escribe cuatro cuadernos: uno negro, en que recrea las vivencias que dieron origen a su exitosa novela, a la vez que aborda las propuestas de adaptarla al cine y la televisión, distorsionando su mensaje cuestionador. Uno rojo, sobre el contexto político de los años 50. Uno amarillo "en que invento historias basadas en mi experiencia; y otro azul, que intenta ser un diario" (p. 576). Al convivir con un joven norteamericano, ambos escriben en un cuaderno dorado, incentivándola él a componer la novela corta "Mujeres libres" la cual dará el marco englobador al libro que, por fin, puede culminar Anna.