Por Eduardo Morón. Economista (*)
¿Podría usted nombrar alguna universidad que quebró recientemente? ¿Hace cincuenta años? Seguramente que no. La razón detrás de ese hecho tan curioso es que las universidades son en buena parte organizaciones sin fines de lucro. Pero la otra razón detrás es que enfrentan poca competencia. No es que no haya rivales, sino que viven en un escenario donde hay muchas barreras que limitan la entrada de nuevos competidores. Para empezar, se necesita un tamaño mínimo, y para la gran mayoría de padres resulta muy costosa la alternativa de enviar a los hijos a estudiar al extranjero. Sin embargo, cada uno de ustedes podría nombrar sin demora al menos tres restaurantes que hoy ya no existen. Ese tipo de empresas son constituidas con fines de lucro y enfrentan severa competencia. La inversión en promedio no es tan grande y basta contar con un buen chef para atraer clientela.
A lo que voy con esto es que hay rubros empresariales donde la competencia es mucho mayor y otros donde la propia estructura del mercado hace que la competencia no sea tan intensa. Lo lógico será observar como un resultado normal del mercado un mayor número de quiebras en el sector donde la competencia es más fuerte que en el otro tipo de mercado. Junto con dichas quiebras también será menos sorpresiva la aparición de nuevas empresas. Muchas de estas aparentes quiebras podrán ser la fusión de empresas, dado que en muchos sectores se requiere un tamaño mínimo de operación para empezar a obtener utilidades. ¿O acaso una cadena de cines con una única sala será rentable?
Sin embargo, lo que interesa desde un punto de vista macroeconómico no es si a unas cuantas empresas les va mal y cierran. Lo que importa es si en el agregado al sector le va mal y en términos netos se produce menos y se contrata menos.
Mirando las estadísticas del Ministerio de la Producción, lo que se aprecia es que si bien los últimos dos meses del año pasado no fueron buenos para algunas ramas del sector textil, lo cierto es que el resultado neto del 2007 es positivo para este. Únicamente los sectores madereros y de metales han terminado el año en rojo. Aunque el último reporte de actividad del Banco Central de Reserva dice otra cosa. Obviamente los resultados del sector textil se explican en buena medida por la crisis norteamericana que impactará a aquellas empresas estrechamente vinculadas con dicho mercado. La ausencia de información más detallada en cuanto a empresas me impide hacer un comentario más preciso de cuántas quebraron, cuántas nacieron y menos intentar una explicación de las causas de dichas quiebras.
Lo usual para las empresas es enfrentar márgenes de ganancias que fluctúan con el ciclo económico. Algunos sectores con mayor poder de mercado pueden atenuar las fluctuaciones del propio ciclo al interior de sus flujos de caja. Sin embargo, en otros casos sencillamente tendrán que asumir cualquier variación en su demanda a través de reducciones en sus márgenes de ganancia. Así como el dueño del restaurante cambia su carta, modifica la decoración, cambia proveedores o empleados, cada empresario hace lo que puede para enfrentar su competencia. La moraleja de todo esto es que hay sectores donde esa competencia es mayor y, por lo tanto, más común la quiebra.
(*) PROFESOR E INVESTIGADOR DE LA UNIVERSIDAD DEL PACÍFICO