VIOLENCIA QUE NO SE JUSTIFICA
Ayer, minutos antes de que los alumnos del colegio Antonia Moreno de Cáceres, ubicado en la cuadra 2 de la calle Alonso Palomino en El Agustino, ingresaran a sus aulas para comenzar una nueva jornada de clases, un grupo de 30 personas tomó el centro educativo y agredió a su directora, Consuelo Estrada Mendivil (62).
"Llegué al colegio a eso de las 7 a.m. y el guardián me advirtió que preguntaban por mí. Al poco rato sentí que forzaban la puerta hasta que lograron abrirla. Luego, un grupo de 30 individuos entró hasta la dirección, me golpeó y me sacó a empujones al patio. Felizmente, llegó una vecina (Nancy Aranda Guzmán) para defenderme, pero a ella también la agredieron y la amenazaron con un cuchillo", relató la directora a este Diario.
Según algunos profesores y padres de familia del colegio, el acto de vandalismo fue dirigido por Nelson Palomino y Luis Aguilar, padres de familia del colegio y ex directivos de la disuelta Asociación de Padres de Familia del plantel, quienes pretendían apropiarse de los doce mil soles que el Ministerio de Educación asigna a esta institución para su mantenimiento y reparación. "Ellos querían ese dinero para su propio beneficio y alegan que la directora se iba a quedar con la plata. Pero nosotros sabemos que ella es una persona honesta, pues se ha encargado de sacar esta escuela adelante", comentó María Salinas, profesora de ese colegio.
Entretanto, personal de la comisaría de El Agustino informó de la detención de los dos cabecillas de la agresión, así como de Liliana Melgar, Margarita Hurtado, Irma Cosme, Rosa Espinoza y Esther Romo, ex integrantes de la Apafa.
Todos ellos fueron puestos a disposición de la Fiscalía Mixta del Módulo Básico de Justicia de El Agustino bajo los cargos de violencia y resistencia a la autoridad, atentar contra la libertad personal y causar daños materiales.
Hoy se decidirá si siguen detenidos o son liberados con mandato de comparecencia.
MÁS DATOS
Al hospital
Después de ocurrida la agresión, la directora fue trasladada al hospital Hipólito Unanue, donde se le diagnóstico un agudo cuadro de hipertensión producido por la agresión.
Asustados
Los docentes del plantel han solicitado garantías para su vida, pues temen otra agresión.