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CON EL MISMO PATRÓN CON QUE MANEJA A CIENCIANO, JUVENAL AMENAZA CORTAR EL PROCESO DEL SOLAR

A imagen y semejanza

"Perú no hará un papelón ante España. No importa que no estén los implicados en la juerga"

Juvenal Silva es el presidente poderoso de un club necesitado. Cienciano del Cusco, el equipo más ganador del Perú, no tiene estadio propio, no tiene sede social, no maneja divisiones inferiores, no tiene campo propio en donde entrenar.

Cienciano es un fantasma local que tiene fama de héroe en el extranjero (y Juvenal no parece estar preocupado). El rojo es dueño de nada, pero aun así Juvenal sigue en el cargo después de 22 años. ¿Por qué? Porque, gracias al club, Juvenal adquirió fama de exitoso.

Carlos Gamarra, uno de los periodistas deportivos más influyentes de la Ciudad Imperial, bromea y dice que el rojo no tiene ni siquiera un lugar donde lucir sus trofeos. "Pero si tú haces una encuesta de popularidad, Juvenal arrasa".

A la gente no le importa qué es lo que hizo con los casi 8 millones de dólares que ingresaron en la caja chica del rojo desde el 2006 por diversos conceptos (Copa Libertadores, Sudamericana, venta de jugadores, taquillas, auspiciadores, televisión, premios por títulos obtenidos). O, dicho mejor, por qué no los invirtió en la transformación de Cienciano. El rojo es la antítesis de la Universidad San Martín: un club que no cree en la gerencia profesional a tiempo completo, sino en las decisiones repentinas de un congresista en sus horas de ocio. O, mejor, de cómo se levante ese día de la cama. Juvenal puede pelearse con Freddy Ternero, el técnico más ganador que ha tenido, y convocar a una audiencia pública entre periodistas notables para que ellos decidan quién será su sucesor. Puede perdonar cinco faltas injustificadas de Juan Flores en la temporada 2007 y al verano siguiente subirle el sueldo. Puede declarar que te quedas y entonces debes preocuparte porque mañana o pasado te irás. Esos modales folclóricos se han instalado en la Videna. ¿Alguien duda de que se están repitiendo en la selección?

Estudió para ingeniero pero siempre quiso ser patrón. Quiso ser alcalde del Cusco y lo consiguió. Quiso llegar a la presidencia de Cienciano y está allí hace 22 años. Quiso conquistar el fútbol en Lima y no paró hasta la presidencia de la Comisión Sudáfrica 2010 (que está a 14 partidos de perder el boleto al Mundial). Hoy, Juvenal es poderoso. Decide. Ordena. "En caso de que Perú pierda por goleada ante Colombia, pediremos la renuncia del técnico", fue su último mandato. Lo dijo después de asegurar que Chemo no se iba. Su respuesta surgió a raíz de las declaraciones de un colega y ex amigo suyo, José Mallqui, quien recordó que la cabeza de Chemo dependía de los pies de sus jugadores. En el fondo, Juvenal representa el populismo y decide en función del humor de las encuestas. De otro modo no se explica la cláusula que tiene el contrato de Chemo: después de la fecha 10 ambas partes podrán disolver el vínculo sin establecer pago. ¿Eso es respaldo? ¿O es un síntoma de desconfianza hacia su trabajador? En el caso de Juvenal no dude que es lo segundo, total, él no se casa con nadie.

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