LAS FUERZAS ARMADAS COLOMBIANAS TOMAN LA INICIATIVA EN EL CONFLICTO
BOGOTÁ. En una victoria agridulce con desenlaces que amenazaron con llegar a las confrontaciones armadas se convirtió para Colombia la muerte de 'Raúl Reyes', el segundo hombre en importancia dentro de las filas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
El bombardeo del campamento y la caída del que fuera considerado el 'canciller' de las FARC, en territorio ecuatoriano, el 1 de marzo último, en el mayor golpe asestado a este grupo en sus 44 años de existencia, se convirtieron en motivo de un agudo conflicto entre Colombia, Ecuador y Venezuela.
Azuzado por el incendiario presidente venezolano, Hugo Chávez, que se erigió en defensor de Ecuador, el presidente Rafael Correa acusó a su homólogo colombiano, Álvaro Uribe, de violar territorio ecuatoriano, de mentirle sobre las circunstancias del bombardeo y rompió relaciones diplomáticas con Colombia a la vez que ordenaba el envío de tropas a la frontera.
Hugo Chávez, fiel a su estilo camorrero, se compró el pleito ajeno. Expulsó al embajador colombiano en Caracas y ordenó enviar "tropas, tanques y aviones de guerra" a la frontera con Colombia.
Colombia contraatacó acusando a los presidentes Chávez y Correa de proteger en sus territorios al grupo terrorista y servirle de retaguardia.
Los vientos de guerra alcanzaron a soplar, por lo que la asamblea de la OEA analizó el tema en una sesión de emergencia, en Washington, donde se reconoció que Colombia violó territorio ecuatoriano, pero no se condenó la acción.
Más allá de un intercambio áspero de acusaciones y defensas, los gobernantes de Colombia, Ecuador y Venezuela se vieron las caras el viernes último en la XX Cumbre del Grupo de Río, en Santo Domingo.
Allí se sucedieron las acusaciones y, en un inesperado final, ante el aplauso de los presentes, se puso término a la crisis con un abrazo entre Correa y Uribe, quien a su vez saludó a Hugo Chávez. El asunto quedó zanjado, por ahora.
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