BRASILIA [El Comercio/ Agencias]. Brasil y España están envueltos desde hace varios días en un clima de tensión diplomática originado por el impedimento de entrada de 30 brasileños a Madrid, agravada el jueves cuando ocho turistas españoles fueron impedidos de ingresar a Salvador de Bahía.
Los brasileños impedidos de entrar el miércoles al aeropuerto de Barajas regresaron ayer a su país, con relatos de tratos humillantes durante su detención.
La multiplicación de problemas con brasileños llevó ayer a la cancillería a convocar para una reunión al embajador español en Brasilia, Ricardo Peidró. Tras reunirse con el vicecanciller brasileño Samuel Pinheiro Guimaraes, Peidró negó que hubiese discriminación de las autoridades españolas hacia brasileños, y sostuvo que los viajeros detenidos no cumplían las condiciones exigidas para la entrada no solo en España, sino en la Unión Europea. "No tenían el monto exigido en efectivo. No tenían una invitación de la universidad. No tenían tarjeta de crédito", afirmó Peidró. El embajador prometió, por otra parte, que España cooperará con el Gobierno de Brasilia para evitar que esos incidentes se repitan en el futuro.
Previamente, la cancillería brasileña había emitido una nota de protesta en la que deploró el trato dado a sus conciudadanos y alertó que podría tomar medidas recíprocas contra España.
En coincidencia, ocho turistas españoles fueron impedidos de ingresar la noche del jueves a la ciudad de Salvador de Bahía. La Policía Federal, que controla el movimiento migratorio en Brasil, justificó la medida al explicar que no tenían la documentación necesaria. Algunos no poseían el pasaje de regreso y otros no demostraron tener fondos para financiar su estancia.
EL DATO
Cifra preocupante
Según la Embajada de Brasil en Madrid, solamente en febrero pasado 452 brasileños fueron impedidos de ingresar en España y detenidos en el aeropuerto madrileño de Barajas para luego ser enviados de regreso a su país.