Especial LAS ARTESANAS DE CALLALLI
En el distrito de Callalli (Arequipa), la unión de la población, las autoridades locales, la empresa privada y el Estado rescató de la pobreza extrema a un grupo de artesanas
Por Gabriela Machuca Castillo
--¿Qué dice tu esposo de que ahora estás trabajando?
"Me apoya. Hasta está aprendiendo a tejer para ayudarme. Hay señoras que son bien rápidas con los palitos de tejer y como yo quiero igualarlas, he tenido que enseñarle. Un tiempito nomás voy a hacer trampa, ya después lo suelto para que siga criando las alpacas", dice Carmen Chucata y se muere de la risa. Sus mejillas quemadas por el fuerte sol que sale a casi 3.900 m.s.n.m. se le ponen coloradas con cada carcajada.
Las tres artesanas que están a su costado empiezan a pifiarla sin dejar de trabajar en sus tejidos, por lo que ella solo atina a cubrirse la cara con una madeja de lana marrón. Allí, en el lejano distrito arequipeño de Callalli, la competencia entre las tejedoras es de temer.
Todas quieren escuchar de sus compañeras los halagos que las acreditarán como la mejor. Hay uno en particular del que desean ser merecedoras, y es aquel que se le dice a la más rápida, a la más detallista, a aquella que sabe bordar en tela, a la que mejor utiliza las máquinas, la que obtiene la fibra de alpaca de sus propios animales: "Esa es una mujer".
"A mí todavía no me lo han dicho, pero pronto será", dice Carmen sin parar de tejer. Está haciendo un chullo, uno de los 1.600 que le han pedido desde Austria a ella y a otras 39 mujeres que asisten a diario al maquicentro de Callalli, ubicado en la provincia de Caylloma. Instalado hace seis meses gracias a un convenio entre la municipalidad local, la empresa Incalpaca TXP y el programa estatal Sierra Exportadora, el maquicentro es el lugar donde las mujeres artesanas de esta localidad se capacitan en técnicas de tejido manual con propósitos comerciales.
La competencia entre ellas es intensa pero fraterna. Finalmente, todas persiguen el mismo objetivo: confeccionar prendas y artesanías hechas de fibra de alpaca para venderlas a importantes mercados nacionales e internacionales. Carmen solo tiene cuatro meses asistiendo al maquicentro, pero ya dejó atrás el punto cruz.
Hoy ya domina más de cuatro palitos de tejer a la vez, y con ello, a la extrema pobreza, la del bolsillo y la del espíritu, porque los S/.15 que obtiene haciendo un chullo al día son vitales para la alimentación de su niño de 3 años y porque con eso puede ayudar también a su esposo en el mantenimiento de las 30 alpacas que tienen a 4.200 m.s.n.m. También porque ahora tiene más confianza en sí misma, muchas más amigas y porque se siente realizada al saber que muy lejos alguien lleva lo que ella ha hecho con sus propias manos.
VARIOS HILOS ENTRELAZADOS
El maquicentro de Callalli es un proyecto que ha sido confeccionado tal y como uno de los chullos que tanto gustan a los turistas. Es el resultado de un trabajo delicado en el que han sido entrelazados varios hilos de la sociedad, como son la población, las autoridades locales, la empresa privada y el Estado.
El programa Sierra Exportadora concibe el proyecto en el 2007, proporciona la capacitación y busca el auspicio de Incapalca TXP, una de las compañías más grandes de telas y productos de fibra de camélidos del país, la cual se compromete a comprar algunos lotes de los productos terminados. Afianzadas ambas hebras, se inserta una más: la Municipalidad de Callalli, encargada de obtener el financiamiento para la construcción del local y el equipamiento de las máquinas.
La otra puntada la proporciona uno de los personajes más queridos del distrito, el párroco del pueblo Franz Windischhofer, quien hace contacto con empresarios austríacos para el envío de mercadería al otro lado del océano.
Finalmente están las mujeres de Callalli. La idea es que el proceso se renueve y se refuerce una y otra vez para que el proyecto perdure en el tiempo.
"Las mujeres de esta zona de Arequipa tienen mucho talento para tejer y bordar. Con todas las dificultades que impone la altura, las distancias y los problemas de comunicación, se eligió Callalli porque es un lugar donde existe mucha pobreza. El maquicentro es ahora su empresa, un vehículo para surgir y salir del hoyo en el que han estado sumergidas ", señala el presidente ejecutivo de Sierra Exportadora, Gastón Benza Pflucker, quien esta semana llegó hasta el distante distrito arequipeño para inspeccionar el funcionamiento del maquicentro.
"Si el proyecto continúa creciendo como hasta ahora, este podría ser el primero de diez maquicentros que se instalarán en la región antes de que concluya el 2008", asegura Benza. Más de una ya está cruzando los hilos.
CLAVES
Preparan su tercer envío a Austria
4Las artesanas preparan ya su tercer envío a Austria. La empresa Incalpaca TXP ha comprado también un importante lote de productos.
4El alcalde de Callalli, Maximiano Huayta Gonzales, se muestra satisfecho con las metas alcanzadas hasta ahora, aunque señala que necesitan más máquinas para incrementar el volumen de la producción.
4La infraestructura del maquicentro fue financiada casi al 100% por Foncodes.
4El proyecto es uno de los nueve que Sierra Exportadora desarrolla en la región de Arequipa y uno de los 90 en todo el país.
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Conozca el trabajo de las campesinas artesanas de Callali en:
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