Difícil la vida para Raúl Fernández. Eligió ser el arquero de la 'U', el único club del Perú que puede darse el lujo de convertirlos en ídolos (Zubzuck en los años 90, Ibáñez en el 2000), incluso sobre los talentosos '10' o los eficaces '9'. Lo de ayer fue la certificación de que estamos ante un portero con condiciones envidiables y una personalidad bajo cero: frío cuando medio país celebraba sus errores y exigía la vuelta del tricampeón Óscar, el más grande de los últimos años. Y ahí volvió.
Ante Cristal atajó bien pero además lo atajó todo. Apagó la pantalla que lo mostraba inexperto frente a Cienciano y prendió una nueva en la que se lo ve de vuelta al pabellón de los futuros grandes arqueros.
El de Fernández es un puesto que divide a los héroes de los villanos. Raúl tiene, además, la ventaja de tener el apellido que en la 'U' pertenece a los primeros.
ENFOQUE
El 'gato' con guantes*
El día en que lo iban a matar, Raúl Fernández resucitó. Quienes encabezaron un tribunal en su contra en la semana, ayer llenaron la tribuna a su favor. El partido contra Cristal terminó, el arquero de la 'U' lo tapó todo y desde lo más alto del Monumental casi lleno bajó un aplauso de reconocimiento. Otra vez figura, otra vez candidato a tapa de DT.
Fue un día de miércoles para Fernández el de Cusco. Hubo quienes, después del 1-4 de Cienciano, vieron en él la nueva versión de Carvallo, el otro arquero de su promoción exiliado por sus repetidos errores infantiles. Hubo quienes juraron que su futuro estaba en la 'U' de América. Hubo quienes rezaron para que Ricardo Gareca desempolvara del museo a Óscar Ibáñez y a Fernández le devolviera la categoría que ya no le corresponde: suplente.
A todos, pero sobre todo a él mismo, los tranquilizó con una actuación que alcanza 9 puntos. Noventa minutos para que nadie lo vuelva a llamar juvenil.
Acertado en el único mano a mano del encuentro (con Cominges), impecable en los centros aéreos (sobre todo en los que tiró Cristal en los descuentos), inteligente para servir largo al 'Vagón' Hurtado o iniciar el contragolpe a partir de la paciencia del pie izquierdo de Mayer Candelo. Todo eso por lo que fue ajusticiado después de la primera goleada que se come en su corta carrera de año y pico, todo, lo hizo bien.
Me ilusiona que su revancha haya sido contra Cristal, el puntero de hace unas horas. Y me entusiasma más que, en esta hora feliz, no haya sido víctima de la euforia que empieza en la cabeza y termina en la lengua. Dijo que tapó bien porque ese era su trabajo. Primer síntoma de que lo suyo pasa por lo estrictamente profesional. Acuérdense las cosas que dicen otros a los 22.
* Miguel Villegas