Por Catherine Contreras
Michèlle Belau es una creación peruana, pero tiene esencia europea. La diseñadora Lucía Cavero-Belaunde de Makhlouf así lo decidió hace menos de una década, cuando junto a su esposo ideó un concepto que con los años iría tomando identidad internacional.
Francia fue el punto de inspiración. La estética y la armonía propias de la cultura gala, el detalle que alimentaría la propuesta. El objetivo: vestir a la mujer peruana al gusto y nivel de las principales capitales de la moda (París, Milán, Londres o Nueva York).
La marca nació como Michèlle (femenino francés del italiano Michele, segundo nombre del esposo de Lucía) Belau (primera parte del segundo apellido de la diseñadora) y se posicionó rápidamente. Una intensa paleta cromática, estampados de reminiscencia romántica, texturas audaces y una combinación de prendas que buscaron salir de lo convencional formaron su carta de presentación.
Ahora, la creación de Lucía Cavero-Belaunde ya se distingue y camina hacia adelante. Crece en el mercado local y paralelamente se expande en Chile. Amplía su concepto (además de prendas de vestir diseña bolsos, calzado y bijouterie) y prepara el nuevo catálogo para la temporada invierno 2008. El centro Puquial de Lurín --un proyecto que combina apoyo social a artesanos del interior del país con turismo vivencial-- fue el escenario elegido por la diseñadora para presentar su nueva colección.
La audacia en la combinación de texturas y estampados es lo que da realce al guardarropa propuesto. Los tonos crudos y tierra, matizados con la presencia de alguna prenda de intenso color (del interior hacia afuera), dan la pauta. La tendencia de vestir prenda sobre prenda se mantiene, pero dejando que cada pieza se luzca individualmente (en este punto los cortes geométricos ayudan notablemente: mangas trapezoidales, acabados globo).
El juego de texturas se acentúa. Una delicada blusa de seda combina con una chompa de pesada lana o un chaleco de tela semiplastificada; el denim siempre está presente y el cuero del calzado y bolsos ya no es llano.
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