PARÍS [DPA]. Pocas veces se mostró tan reservado el presidente francés, Nicolas Sarkozy. Mientras todos las miradas se dirigían al Palacio del Elíseo, delegó a sus ministros la tarea de comentar las elecciones municipales celebradas el domingo, que sellaron un triunfo del Partido Socialista, aunque no permitió que concedieran entrevistas sin su autorización.
Expertos electorales y medios de todas las tendencias ideológicas coinciden en que el giro hacia la izquierda contra el presidente se debe a que este enfadó a sus votantes con el despliegue de su movida vida amorosa y no cumplió hasta el momento sus promesas de aumentar el bienestar de la población.
Solo en una gran ciudad la derecha celebró: en Burdeos, con la victoria del ex primer ministro Alain Juppé. Sin embargo, Juppé fue expulsado el año pasado del gobierno de Sarkozy y pactó con el partido centrista MoDem , crítico al régimen
El diario "Le Figaro", cercano el Gobierno, interpretó los resultados electorales como una advertencia al Ejecutivo.
El mandatario ayuda como puede a movilizar nuevamente a los electores: las gafas y ostentosas joyas han desaparecido de su indumentaria, mientras la ex modelo Carla Bruni evita, como primera dama Carla Sarkozy, a los otrora tan queridos 'paparazzi'.