Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook

AL NORTE DEL PAÍS

Un verdadero refugio de vida

UNA LAGUNA ESCONDIDA EN MEDIO DE LA RUIDOSA MÁNCORA Y UN BOSQUE DE GUAYACANES EN FLOR EN LOS PRIMEROS DÍAS DE LLUVIA NORTEÑA

Por Gabriel Aller Fernández

El último año, Piura recibió más de medio millón de visitantes, entre peruanos y extranjeros, según las últimas cifras de Prom-Perú. La mayor parte de ellos llegó tentada por sus hermosas playas y Máncora parece ser el destino favorito de muchos. La arena blanca, el mar cálido, las olas perfectas y el eterno sol han hecho de esta pequeña caleta de pescadores del norte del Perú un referente mundial y local para los viajeros que piensan en playa.

Estas cualidades han generado un 'boom' de grandes proyectos turísticos, de visitantes de todo el mundo y de noches trajinadas. En medio de este barullo, un tanto desorganizado, se ha formado un hermoso e inesperado refugio de vida creado involuntariamente por el hombre.

LAGUNA ESCONDIDA
La naturaleza es sabia y no se cansa de dar lecciones al hombre. Por ello, cada vez que puede se nos presenta y nos muestra que es bella, abundante y que puede sobrevivir a pesar de nosotros. Esa parece ser la enseñanza de esta laguna mancoreña, ubicada muy cerca del pueblo y de orígenes humildes, ya que, según nos cuentan, se formó gracias a las filtraciones de las pozas de oxidación, que poco a poco decantaron sus aguas hasta formar este estanque de agua limpia colmado de vida natural.

Aquí, grupos de aves migratorias como el flamenco común turna su estadía con el flamenco pico de espátula y conviven en este pequeño espacio junto a una gran bandada de patos, albatros, fragatas, garzas, gaviotines, caracaras, solitarios halcones y muchas otras aves que requieren de un especialista para ser debidamente identificadas.

Es deslumbrante reconocer cómo la naturaleza persiste, pero para conservarla es necesario protegerla, y eso depende de cada uno de nosotros y no solo del Estado o de los gobiernos locales. Por ello, cuando visite esta laguna, hágalo en silencio para no perturbar la fragilidad de este pequeño entorno y, si puede, busque a Chicho Mora en la playa El amor. Él lo podrá guiar y dar alojamiento muy cerca de la laguna.

CERROS DE AMOTAPE
Si el sol o las olas lo traicionaron, o si ya se cansó de ver tanta playa, arranque su camioneta y vaya a la reserva de Amotape a disfrutar del silencio y los olores del bosque seco. La distancia es corta desde Máncora y toma aproximadamente dos horas de viaje.

La ruta se inicia en la entrada de la comunidad del Angolo, a solo cinco minutos al norte de Mancora, y va por el cauce del río seco de la quebrada Fernández. El paisaje es deslumbrante para quienes disfrutan de la geografía del desierto, pero es recomendable viajar con un guía que conozca bien los vericuetos de la quebrada.

Alejandro Guerrero, un amigo de la comunidad del Angolo, nos habló de unas caídas de agua y nos indicó que debíamos ubicar el caserío de Ciénaga Sur, y así lo hicimos. Para llegar hasta allí hay que cruzar el coto de caza el Angolo e internarse en los Cerros de Amotape, en el límite entre Piura y Tumbes.

Ya en Ciénaga Sur conocimos a Freddy Olaya, un orgulloso y sabio poblador de la zona con todas las cualidades del mejor guía. Desde su casa, ubicada sobre una de las elevaciones de la ondulante geografía, lográbamos ver a lo lejos, en medio de un bosque gris, las copas amarillas del hermoso guayacán.

Olaya nos guio por una ruta de ensueño entre grandes ceibos, hualtacos, algarrobos y zapotes hasta que la belleza de la vegetación nos detuvo. Deslumbrados por el aroma de los guayacanes en flor bajamos de la camioneta para verlos más de cerca, y envueltos en el intenso zumbido de abejas encapsuladas en sus flores de amarillo fiesta aprendimos que aquí estos insectos no pican porque están interesados solo en aprovechar los brotes nacidos gracias a las lluvias tardías de este verano.

La tierra aquí es de todos y es de nadie: es de la comunidad. Por eso los chivitos andan libres, sin marcas ni señas que demuestren que tienen dueño. Freddy nos cuenta con su musical acento norteño " ellos solitos vuelven a su casa al llegar la noche, el único problema es el lión que es bien abusivo con las cabritas, pero con uno se corre". Según nos explica, el "lión" es como un puma, pero más rojito. "Es casualidad verlo y además es inofensivo para el hombre", relata según su experiencia.

El norte del Perú tiene mucho para ofrecer a los viajeros interesados en conocer a su gente y en descubrir y disfrutar de los pequeños detalles y sorpresas de la naturaleza. Aprovéchelo y protéjalo. Buen viaje.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook