Cusco. Créalo, Carlos Solís, aquel zaguero que convocado a la selección peruana para jugar en Quito por las Eliminatorias hizo un partido para el llanto, ayer fue elegido como la figura del partido y salvador del Cienciano en una noche en la que el Bolognesi casi le arruina la fiesta al Cusco y pudo dejar sin peruanos a la Copa Libertadores.
Es que los de Tacna, con opciones mínimas de clasificar, le estaban robando legítimamente la ilusión al equipo de Franco Navarro. El 0-0 era el camino más rápido a la eliminación de ambos peruanos y le allanaba el camino al Nacional de Uruguay y al Flamengo de Brasil.
No es que Cienciano no haya insistido por el triunfo, pero lo hacía de manera desordenada y al caballazo, más que con maña. García no estuvo fino, Vassallo y Sawa fallaron ante los casi dos metros de Diego Penny cada vez que hubo un mano a mano, hasta que un centro pasado encontró iluminado a Romaña, prefirió el 'pivoteo' y Solís se encargó de ganarle en fuerza a todos y cabecearla tan fuerte que Penny manoteó pero no pudo evitar el gol.
Insistimos: no es que haya sido fácil para Cienciano porque minutos después Bolo casi empata el partido y hasta el travesaño lo salvó, pero al final quedaron los tres puntos y la opción de seguir en carrera en la copa es una realidad. Eso sí, Cienciano necesita hacerse más fuerte en la altura del Cusco.
Bolognesi, en cambio, ya reconoció que es muy complicado darle vuelta a la inminente eliminación. Es evidente que sus figuras Junior Ross y Luis Ramírez no dieron la talla para competencia de alto nivel. Decepcionaron. Podrían mejorar su imagen si le dan la mano a Cienciano y le quitan puntos a sus rivales, pero eso también dependerá de las decisiones de Juan Reynoso, quien quizá decida dar a partir de ahora prioridad al torneo local. Cienciano, por su parte, aún depende de sí mismo.