No vamos a exigirles una conducta de patriotas si nunca la hemos tenido nosotros y si los dirigentes, las autoridades y los políticos no sirven de ejemplos a seguir
Por Abelardo Sánchez León
¿En qué momento resulta rentable ser peruano? ¿En qué momento resulta útil vestir la camiseta nacional? ¿Cuándo un futbolista, por ejemplo, anhela jugar por la selección? Los tiempos han cambiado y los latidos del corazón son otros. Podemos decir, sin ruborizarnos, que para un joven de veinte años el Perú solamente le es rentable como vitrina, como un trampolín para migar a Europa y alcanzar la fama sin tener necesariamente, como telón de fondo, los alaridos entusiastas de Augusto Ferrando.
Para un joven de veinte años, y que juega al fútbol profesionalmente, el Perú le resulta un estorbo. Sin embargo, en algún momento, por breve que este sea, le permitirá venderse mejor en el extranjero. La Copa América, los torneos de clubes, las Eliminatorias son importantes vitrinas y allí sí que vale la pena colocarse la tan humillada camiseta blanquiroja, asociada con derrotas, goleadas, malos manejos dirigenciales y escándalos en las concentraciones. "Yo tengo la cabeza en Europa", ha declarado el joven Jahirsino Baylón, quien retorna al Perú a jugar por el Alianza, a que lo convoquen en la selección Sub 20 y a que lo tome en consideración Chemo del Solar. El Perú resulta interesante solo por un minuto. Se trata de un cálculo posmoderno, pragmático, muy eficiente y tremendamente eficaz.
Los que ya la hicieron y viven lejos de la patria les importa poco vestir la camiseta nacional. Venir, más bien, lo toman como unas vacaciones, un momento de tomarse fotos con los periodistas, visitar a los amigos, tener algún 'choque y fuga' y vacilarse un rato con la familia. La selección les llega altamente. ¿Para qué jugar por el Perú, si el sueño ya se ha cumplido? A mí esa actitud me parece comprensible. No vamos a exigirles una conducta de patriotas si nunca la hemos tenido nosotros y si los dirigentes, las autoridades y los políticos no sirven de ejemplos a seguir.
Putin les ha dicho a los políticos occidentales que su sucesor se comportará como "un patriota ruso". ¿Qué querrá decir eso para un peruano en general? Mel Gibson, en la película "El Patriota", dice que se trata de una persona capaz de dar la vida por su patria. Nosotros, en cambio, solamente les pedimos a los futbolistas que den la vida en un partido oficial, nada más, pero esa actitud depende de la edad y de un frío cálculo costo beneficio: si es una vitrina para migrar, la rompo; si ya soy un 'extranjero', un 'referente', un 'consagrado', vendré de vacaciones al hotel El Golf.
Ese es el corazón globalizado. Ese es el sentimiento de las matemáticas elementales. Y a esa manera de sentir se añade, por supuesto, la indiferente actitud del Estado hacia los ciudadanos, de muy poca consideración, de poco cariño, de ningún afecto.